Un cachorro de león de las cavernas conservado el el hielo siberiano podría ser el punto de partida para rescatar esta especie extinguida, como se quiere hacer con el mamut y otras criaturas que no hace mucho vagaron por la Tierra.

Concretamente el león de las cavernas (Panthera leo spelaea) es una subespecie de león que vivió en Eurasia desde hace unos 370.000 años hasta hace diez mil, cuando se extinguió junto con la mayor parte de la megafauna del Pleistoceno: rinocerontes, mamuts, uros… No era un felino especialmente inmenso; tal vez algo más grande y peludo que el actual león africano, y por los testimonios que tenemos de la época, se parecía bastante más a éste que a un tigre -especie con la cual se le ha querido asociar también.

Tampoco es que fuera un habitante de las cavernas, como se podría deducir de su nombre: esto es porque la mayor parte de los restos encontrados estaban preservados en grutas, pero seguramente sería un animal de pradera y bosque que habitó incluso regiones subárticas. Y he aquí que precisamente este entorno helado permitió la conservación del ejemplar del que hablábamos: una cría de 50.000 años de antigüedad que apareció en el permafrost que rodea el río Tirekhtykh, en Yakutia (Rusia).

El leoncito murió con cinco u ocho semanas de edad, pero el cuerpo se ha preservado extraordinariamente bien: no sólo pelo y huesos, sino tejidos blandos. Esto, según el profesor Albert Protopopov (jefe del departamento de Paleontología de la Academia de Ciencias de Yakutia) permitiría obtener suficientes muestras de ADN como para garantizar la obtención de un individuo “resucitado”. Recordemos que en 2015 se encontraron otros dos cachorros, algo más deteriorados que este.

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