Serpiente de Libros (Teruel)Una serpiente fosilizada de Libros (Teruel, España) conserva las estructuras pigmentarias de la piel y, aunque no tiene color, permite a los científicos averiguar su auténtico aspecto. Algo similar ocurrió hace poco con las plumas de aves halladas en Darmstadt y Liaoning, con una calidad excepcional, donde se podían reconocer los cromatóforos por su forma.

Durante el Mioceno (hace unos diez millones de años) había en esta zona de Teruel unas fuentes termosulfurosas similares a géiseres. Periódicamente brotaba agua a gran temperatura con gases sulfurosos diluidos, y al enfriarse en el exterior el azufre se depositaba, formando el agua charcas y lagunas. Allí vivían ranas, salamandras, serpientes y otros organismos que eran exterminados cada vez que el géiser brotaba, depositándose en el fondo cubiertos rápidamente con azufre. La fermentación anaerobia produjo pizarras bituminosas que es lo que se encuentra actualmente en este lagerstätte, famoso por sus ranas fósiles (Rana pueyoi) de calidad excepcional. La minería de azufre se remonta a tiempos antiguos, pero su consideración como yacimiento paleontológico tiene unos cien años.

Esquema de cromatóforos de la serpiente de TeruelLa serpiente que nos ocupa -que es parte del fondo de la Fundación Dinópolis– ha sido analizada por un equipo dirigido por la investigadora Maria McNamara (University College Cork, Irlanda) descubriendo que la peculiar fosilización del ejemplar en fosfato de calcio -cuyos cristales, que serán los “píxeles” del fósil, son extremadamente pequeños- ha conservado detalles ultrafinos de la estructura celular, incluyendo los cromatóforos, que son los orgánulos que se encargan de colorear los tejidos (en este caso la piel).

Ahora bien, la fosilización implica la sustitución de todo el material orgánico original por un mineral, con lo cual los colores originales se han perdido; pero como estor cromatóforos tienen una forma específica para cada color, y esa forma sí se ha conservado, podemos compararla con los de serpientes actuales y saber cómo era. Sí, no era nada original: tonos verde parduzcos por encima y amarillito claro en la panza. Pero este ejemplar, junto con los pequeños dinosaurios y aves que mencionamos al principio, ya forma parte de los datos comprobables que tenemos a la hora de reproducir un organismo del pasado hasta sus mínimos detalles.

Visto en SINC y otros

Publicación en cell.com

Un paseo por las minas de azufre de Libros