La Asamblea Parlamentaria del Consejo Europeo ha planteado una propuesta con el título “Los peligros del creacionismo en la educación” hace unos meses. Educadamente -diplomáticamente sería el término justo- se constata la inesperada expansión del mito bíblico en cierto país de América, y se proponen contramedidas para que esto no ocurra en Europa, que ya sabemos lo que pasa después.

A veces me da gusto esto de ser europeo, aunque sea a ratos.

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