El Cuerno del Rinoceronte, por FranquinHace algún tiempo comentaba con unos amigos la posibilidad de que algún comercio ofreciera, mediante venta clandestina por Internet, polvo de huesos de tigre, cuerno de rinoceronte, pene de gorila y ese tipo de productos que para el mercado asiático son la panacea para estimular sus lánguidas vidas sexuales. Estos productos se venderían procesados, envasados y de forma bastante cara -no demasiado, digamos diez veces más económicos que en el mercado clandestino usual. El cuerno de rinoceronte se vende a 60.000€/kilo.

Y por supuesto serían falsos. Tendrían los mismos componentes que el producto original (queratina, oligoelementos, proteínas animales varias) pero estarían sintetizados en laboratorio en base a plumas quemadas de pollo, cubitos de caldo y vitaminas de parafarmacia. El efecto sería exactamente el mismo, sin necesidad de matar un animal.

La idea era buena, pero no tanto como este proyecto que acaba de sacar Pembient, una compañía de Seattle (USA): fabricar cuernos sintéticos a base de un polvo de queratina con la misma traza espectrográfica que el cuerno original, e impresoras 3D para darles la estructura. Después de varias pruebas, han dado con un producto que testado con consumidores de Vietnam y China pudo pasar por auténtico.

Cuerno de rinoceronte sintetizado por PembientGrupos conservacionistas que se oponen a esto aducen que se está incentivando el consumo de estas sustancias, lo cual a la larga podría desembocar en un aumento de la demanda tanto del sintético como del auténtico. La respuesta de Pembient es que, si tenemos la tecnología para satisfacer la demanda de un sector, ¿por qué privarlo de ello y esforzarse en explicarle que están equivocados? Se puede ver que este es un tema complejo y con muchas ramificaciones: económicas, morales, conservacionistas… porque esa misma frase se podría aplicar a Sweetie, la ciberniña virtual usada por una ONG de Holanda para pillar pederastas. Obviamente los pederastas y los que pretenden curar enfermedades con porquerías son una desviación de la norma, pero ¿hay que curarlos declarándolos ilegales? Si se encontrara una forma de que no causaran daños a terceros, ¿podrían integrarse en la sociedad como se ha hecho con otros grupos hasta hace poco marginales? La compañía que fabrique esto y se llene de oro, ¿se habrá beneficiado inmoralmente o es una protectora de la libertad, o ninguna de las dos cosas?

En todo caso, Pembient planea inundar el mercado asiático con cuernos sintéticos de venta legal a la décima parte de su precio (curioso, han coincidido conmigo en la tarifa) para este próximo otoño; y si la cosa va bien fabricarán sintéticos de escamas de pangolín, marfil, hueso de tigre y otros.

Web de Pembient

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