Atención, inversores en diamantes y señores de DeBeers: los rusos vuelven a atacar el símbolo del capitalismo con métodos arteros.

Foto ©: siberianlight.netEl descubrimiento en el Cráter Popigai* (Siberia, cerca del Círculo Polar Ártico) de un filón diamantífero estimado en trillones de quilates de mineral podría cambiar el valor de mercado de esta gema, que precisamente vale lo que vale porque es rara.

El yacimiento, un cráter de impacto de 35 millones de años, era conocido en la época soviética, pero el interés por fabricar diamantes sintéticos veló un poco la importancia del hallazgo. Ahora se calcula que hay material para cubrir las demandas del planeta durante tres mil años (al ritmo actual). Se piensa que el meteorito impactó contra un depósito de grafito provocando la formación de estos diamantes de impacto, que contienen lonsdaleíta: una forma alótropa del carbono que es un 58% más dura que el diamante normal. Los diamantes hexagonales**, como también se les conoce, son perfectos para aplicaciones industriales y científicas.

Noticia en Softpedia (entre muchas otras fuentes).

* No tengo claro por qué se transcribe Попигай como “Popigai” en el cráter, y “Popigay” para el río y el pueblo que están al lado. Igual es algo de marketing.
** El sistema cristalino de la lonsdaleíta es hexagonal, mientras que el del diamante normal es cúbico. Por lo demás, están hechos del mismo carbón vulgar cristalizado.

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