Lepisosteus con sus dientesNuestros órganos tienen orígenes extraños. Un estudio científico sobre la ganoína, sustancia que conforma las escamas de muchos peces primitivos o extintos, sugiere que nuestros dientes podrían tener su origen en estas estructuras.

Teniendo en cuenta que la propia mandíbula (y el oído interno) tienen su origen en dos arcos branquiales de los peces, no resulta extraño. De hecho, cualquiera que haya visto un tiburón suficientemente cerca podría apreciar que las escamas ganchudas que forman su piel rasposa son como miniaturas de los dientes que crecen en las mandíbulas. Sin embargo, lo que parece indicar el estudio publicado en Nature de este equipo sueco-chino es que el esmalte dental procede de este compuesto.

La ganoína, constituida por proteínas específicas como ameloblastina, enamelina o amelogenina, configura un escudo protector (por ejemplo los condrictios -tiburones y rayas- carecen de estos genes, y de esmalte). Las escamas de los peces primitivos, como Lepisosteus o el celacanto, eran estructuras de blindaje pesado preparadas para protegerse de depredadores como el escorpión gigante. Para llegar a estas conclusiones, los científicos investigaron el genoma secuenciado del Lepisosteus, un primitivo actinopterigio (dotado de un esqueleto de espinas óseas). Los resultados sugieren que los genes de este pez ocupan un papel importante en la deposición de la ganoína. Además, el análisis genético demuestra la existencia de una relación entre la matriz de la ganoína y la del esmalte.

Psarolepis romeri, un sarcopterigio con ganoína en las escamas pero no en los dientesLos sarcopterigios fósiles como Psarolepis del Devónico inferior, sin embargo, muestran una configuración de escamas con ganoína y dientes de dentina desnuda, sin esmalte. Posteriormente, este tejido se extendió a los huesos dérmicos y dientes, en los cuales adquirió una funcionalidad imprevista y muy útil: convertirlos en el arma definitiva que hizo triunfar a los vertebrados en todos los ecosistemas de la Tierra.

New genomic and fossil data illuminate the origin of enamel, en Nature

Visto en SINC.

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