Esto es lo que hayMe acabo de enterar que los cines de España estaban hoy en huelga, secundada por el 90 y pico por ciento de las salas, en protesta contra el nefasto proyecto de ley que exigirá a los proyeccionistas pasar una película española o comunitaria por cada tres de “fuera” (léase inglesas-americanas, aunque evidentemente esto incluye a todos los demás mercados de rebote). Esta inmunda violación de la libertad, ya aplicada con éxito en televisión, se basa en que es necesario fomentar el visionado de cine culto y de asentados valores locales en las masas alienadas con extranjerismos que, oh cielos, además son éxitos de taquilla en determinados casos (en la mayoría no).

No voy a opinar aquí sobre cine español, porque la verdad es que en muchos aspectos lo considero brillante (casi todos los oscar secundarios) pero falla en encontrar mercado. No produce obras populares, o si lo hace son demasiado populares (léase Torrente o Mortadelo y Filemón). Pero de ahí a forzar a los que se ganan el pan proyectando cine a perder dinero para que los subvencionados productores locales se hinchen como pavos, hay un paso muy claro. Ya lo dijo la ministra en rueda de prensa: “Parece que estos señores no se enteran [los de las salas], ehn?, que esta ley ya existe! Y se aplica desde los años cua-ren-ta! ehn?

Muy bonito, señora ministra. Ha dado en el clavo: una ley proveniente de la mejor época de la dictadura más culturalmente opresiva de Europa, remozada hoy. ¡Hasta da para hacer una película! Algo sobre la posguerra… ¡Qué idea tan original y fantástica!