Un hallazgo en el Burgess Shale de Canadá -otro de esos yacimientos importantísimos de fósiles paleozoicos- nos muestra el aspecto de uno de los primeros calamares del mundo, treinta millones de años antes de que nos imagináramos que existían: Nectocaris pteryx.

Con sólo dos tentáculos, grandes ojos saltones y todas las características de un cefalópodo moderno, Nectocaris desplazaba su cuerpecillo de 5 centímetros con una cinta de aletas ondulantes, buscando presas en la fauna cámbrica. El finísimo barro del Shale conservó unos cuantos ejemplares con lujo de detalles incluyendo su anatomía interna, así que no cabe duda de que es un calamar.

Se daba por hecho que los cefalópodos evolucionaron en el Cámbrico superior a partir de moluscos tipo lapa, pero aquí tenemos un ejemplar sin concha y totalmente formado. La concha pues no derivó de la primitiva coraza del molusco ancestral, sino que fue una respuesta evolutiva posterior en paralelo. Mismos problemas suelen llevar a las mismas soluciones. Todo esto, claro, dando por hecho que Necto sea un ancestro y no una rama paralela sin descendencia.

A mí me intriga otra cosa. Otro bicho del que hemos hablado antes y vivía en estas mismas aguas quince millones de años antes, el Anomalocaris. Este ser, posiblemente un super-depredador cámbrico, no tiene afinidad con nada que conozcamos aunque se le supone afinidad con los artrópodos por las placas que le cubrían. Sin embargo, el diseño base del Necto es casi idéntico! Cuerpo alargado con dos aletas ondulantes de navegación; ojos pedunculados enormes; dos tentáculos prensiles frontales; y recordemos la rara boca del Anomalocaris en forma de esfínter dentado -escalofriante imagen que hace pensar en la boca de un pulpo, entre otras cosas.

No es muy posible que ambos animales estén emparentados (por cierto, el nombre que comparten, caris, significa gamba en griego; nada que ver) pero el parecido físico es impresionante.

Visto en io9

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