El Servicio Postal norteamericano acaba de lanzar dos nuevos sellos de la serie First-Class Forever, los primeros emitidos en formato “coil pair” (tienen la cara superior e inferior cortada lisa y los lados dentados, aunque en esta imagen lleva todos los lados dentados; y es un dentado curioso porque no lleva agujeritos sino que se ensambla como una pieza de puzzle). El tema, como puede verse, es de lo más americano: la bandera y la estatua de la Libertad.

Pero la cara de la estatua está… rara. Tiene un gesto demasiado sensual comparado con el hieratismo de la estatua de Frédéric Bartholdi. Además, si se fija uno bien, las ventanitas debajo de la corona no son reales: están pintadas.

Esto es porque el diseñador del USPS, seleccionando las fotos a usar en el sello, escogió una de la réplica de escayola que se encuentra en el Casino New York-New York de Las Vegas. Aunque los portavoces de Correos han desmentido que se trate de un error, esta anécdota demuestra que para diseñar hace falta algo más que componer tipografías e imágenes: hay que investigar aquello que uno muestra y analizar lo que se está expresando con minuciosidad de forense. Como decía hace poco un estudio sobre tipografía: “No se te ocurra usar la fuente Papyrus para titular un libro sobre Egipto. Eso denota ignorancia. De hecho, mejor no uses la Papyrus.

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