Como siempre me estoy metiendo con las debilidades de los temas paranormales, me ha llamado la atención una mini-investigación que demuestra que en todas partes se cuecen habas. Se trata de un dibujo de los años ’70 de Richard Orr para ilustrar el aspecto de un fósil recién descubierto, el gigantesco pterosaurio Quetzalcoatlus.

Ahora bien, las reconstrucciones de este animal varían considerablemente en cuanto a la longitud del cuello, pero el dibujo de los Quetzalcoatlus de Orr presenta bastantes diferencias: cuello serpentino y articulado, cabeza de cigüeña calva con una extraña protuberancia trasera, y desde luego una movilidad que lo harían un tremendo depredador. Aparte de un estilo de dibujo que, como dice Darren Naish en su blog, recuerdan a las pesadillescas pinturas del Bosco y sus infiernos. Pero los ilustradores modernos suelen ser profesionales que trabajan de encargo, no artistas fantasiosos. ¿Entonces, qué pasa aquí?

Sigue Naish con la investigación:  por lo visto Orr se basó en unos dibujos previos de Giovanni Caselli para The Evolution and Ecology of Dinosaurs, un libro ilustrado: misma pinta, mismo color (tirando a rosa).

Cuando a Caselli le encargaron los dibujos, el fósil acababa de ser descubierto y ni siquiera tenía un nombre definido, así que se lo inventó un poquito. El problema es que su dibujo sentó las bases para un meme que duró años: incluso aparecen “esqueletos de Quetzalcoatlus” como éste, de Chris Forsey:

Obviamente basados en los clásicos fósiles de Pterodactylus de Solnhöfen, Baviera:

Esto es mucho menos ético que las reconstrucciones anteriores. Aún así, el artista no tiene la culpa: le piden que haga un esqueleto -porque la realidad es que no hay ningún esqueleto completo de este animal, del cual se especula hasta el tamaño- y hace esto. No está mal. Lo mismo pasa ahora mismo con las caras de cocodrilo que tienen todos los tiranosaurios, o las plumitas y colorines que llevan casi todos los dinosaurios avianos “porque mola”. Y lo peor es que están tan bien hechos que la gente da por sentado que es una reconstrucción real, no una especulación artística.

Ah, por cierto, he aquí una foto de los auténticos restos de uno de los Quetzalcoatlus hallados. El resto es imaginación y conjeturas:

Visto y seguido en Tetrapod Zoology.

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