Atlas el RobotUno de los primeros misterios literarios que recuerdo procede de la versión novelada de La Guerra de las Galaxias (escrita por Alan Dean Foster sobre el guión de George Lucas). En la escena del abordaje de la nave diplomática de Alderaan por el crucero dirigido por Darth Vader, se describe esto:

En el extremo más alejado del cielorraso apareció un boquete y formas similares a enormes botas de metal comenzaron a caer al suelo del pasillo. Ambos robots sabían que ninguna máquina podía igualar la fluidez con que se movían esas formas e instantáneamente adoptaron posturas de lucha.

Todavía no he podido leer el texto inglés original, así que las “botas de metal” (que son las acorazadas tropas de asalto) siguen siendo un misterio… ¿Tal vez Foster escribiera “bots” y el traductor pensó que era un error, traduciendo “boots” (botas)? Misterio.

Los stormtroopers, al menos para mí durante la primera peli, eran -al igual que Vader- robots. Tan sólo en la segunda parte y al leer esta novela descubrí que eran soldados humanos con uniforme. La culpa de esto provenía de todo el historial de películas de ciencia-ficción anteriores, en las que “un robot” era “un tipo enfundado en una armadura” (simple limitación técnica que aquí se solventó con imaginación y buenos diseños). Pero quedémonos con la segunda frase: ningún robot podía ser tan ágil como un ser biológico. Es cierto que C3PO andaba como escocido y esta parte del canon tecnológico no sería violada hasta la llegada de las precuelas, con esos robots de élite capaces de enfrentarse a un Jedi y durar un rato.

Esta limitación de movimientos es casi un fundamento en la aparición de los robots en pantalla, generalmente fuertes pero lentos y torpes. Los chasis animados de Boston Dynamics, de quienes hablamos el otro día, eran hasta hace poco torpes cajones con un soporte umbilical de cables que se arrastraban con torpeza y algunos movimientos inquietantemente humanos.

Si el cambio de Spot (el robot cuadrúpedo) era importante a nivel estético, Atlas (el humanoide) se mantiene casi igual: una especie de Robbie el Robot con mochila. Pero a diferencia de Robbie, la nueva versión es extremadamente ágil, más que muchos biológicos. Con movimientos calculados de sus puños, la máquina se equilibra, titubea y finalmente da un salto triunfal que muestra el avance respecto a la versión anterior (capaz de andar entre piedras y hielo resbaladizo sin caerse).

Parece que el paradigma del robot torpe se nos va al traste, como pasó con el zombie lento. Habrá que tenerlo en cuenta para las próximas películas (y las guerras del futuro).

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