Spinosaurus, reconstrucción clásicaSpinosaurus aegyptiacus es un dinosaurio del Cretácico del norte de África conocido desde principios del siglo XX, aunque las descripciones están basadas en esqueletos parciales. Pudo ser el más grande de los terópodos, y en Jurassic Park III aparecía como el “malo” de la película venciendo en su propio terreno a un T. rex. Por supuesto, en esta producción se contaba con datos del momento y el espinosaurio se veía como un animal terrestre bípedo.

Spinosaurus, holotipoPor la complexión de su cráneo, sin embargo -similar a la cabeza de un cocodrilo, con un hocico estrecho y retorcido con dientes sobresalientes- se supuso que debía tener una dieta de peces; otro rasgo singular consiste en las larga apófisis vertebrales que constituyen el soporte de una hipotética “vela” membranosa, o tal vez una giba. Pero para darnos una idea de lo hipotético de todo esto, la reconstrucción del animal se basa en escasísimos restos: el hocico, unas falanges del pie, varias vértebras. Incluso las reconstrucciones de esqueletos que se ven en algunos museos son puramente especulativas. Lo cierto es que es una cosa muy común en fósiles de vertebrados: hace poco hablábamos del misterioso Deinocheirus, del que sólo se conocían sus garras delanteras.

Nizar Ibrahim y su equipo de la Universidad de Chicago han estado trabajando sobre los ricos terrenos fosilíferos conocidos como lechos Kem Kem -en el Sahara marroquí- y consiguieron recoger muchas más piezas del esqueleto, sobre todo de las extremidades. Las nuevas reconstrucciones ajustadas nos presentan a una criatura menos parecida a un terópodo “clásico” y más a un cocodrilo: patas traseras más pequeñas, posición cuadrúpeda, cuerpo alargado y serpentiforme. Según estos datos, el espinosaurio sería un animal de vida casi totalmente acuática, con una columna vertebral adaptada a la captura de presas bajo el agua. Y anatómicamente sería casi imposible que se desplazara en tierra de forma bípeda.

spinosaurus_esqueletoLos huesos de las cortas patas traseras no son huecos, sino macizos, permitiendo equilibrar el peso bajo el agua. Los orificios nasales están en una posición elevada, como también corresponde casi siempre a una adaptación acuática. Aunque no hay pruebas de ello, es muy posible que el espinosaurio predara sobre la fauna de peces pulmonados y tiburones de río que habitaban el ecosistema palustre de pantanos y manglares que constituía el Sahara hace cien millones de años.

Visto en New Scientist.

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