Esta noche* estaba hablando con un amigo que planea un viaje a Centroamérica. Más adelante salió el tema de la gente que hace viajes de descubrimiento de varios meses (como los hijos de los aristócratas alemanes tenían por costumbre a principios del XIX): y bueno, el tema es largo, pero acabó derivando en lo siguiente: ¿De qué vivía Tintín, el reportero? ¿Es realista pensar que la vida de los aventureros es así, que no tienen gastos y cuando vuelven arruinados de sus misiones les espera un acogedor hogar que se paga y arregla solo?

Es un tema amargo en el que siempre intento ver la cara burlesca, ya que lo contrario lleva a pensar en un universo ficticio y falaz en el cual somos los únicos fracasados incapaces de descubrir tesoros, salvar damiselas y visitar los seis continentes cinco o seis veces al año. –Realismo!, dijo Felipe.

Claro que la frase de Felipe era: –Realismo, dije, no realidad. La realidad es… es lo que hay, pero no siempre sirve para resolver una historia. Sin embargo hay cosas que podían descartarse ya. Por ejemplo:

– ¿Por qué siempre en los museos de arte hay esqueletos de dinosaurios en el hall?

– ¿Por qué siempre que alguien cae en arenas movedizas parece que debe morir irremisiblemente, siendo que es imposible hundirse por encima del pecho? A no ser que lleves una mochila con piedras.

 

– ¿Cómo se gana la vida Tintín? Es reportero, pero ¿tiene una baja por depresión? (Cierto que después del incidente de La Licorne le tocó la lotería, a condición de irse a vivir a un castillo con dos viejos)

 

– ¿Cuántos días de asuntos propios tiene Henry Jones Jr. al año? (aquí hay una justificación y es que es profesor de universidad. En la novelización del guión de Raiders of the Lost Ark se aclara, al menos, una cosa práctica: Jones se traía “cosillas” de sus expediciones para vendérselas al museo que regentaba Brody. Chanchullos…)

– Cuando alguien se mete un jeringazo a lo bruto de alguna sustancia ¿nunca mira si es intravenosa o muscular o subcutánea? ¿No le quitan el aire a la jeringa? Ups.

 

– ¿Por qué nadie busca una explicación realista a la ropa “pudorosa” de muchos personajes? Adán y Eva, Hulk, harapientos varios… y sobre todo ¿Por qué al profesor Banner no se le caen los pantalones después?

 

– ¿Aún se asusta alguien cuando en una escena de suspense salta un gato? y, ¿Por qué sale un gato de un armario?

 

En fin, me retiro. Más desvaríos otro día.

*esto fue en Noviembre. De 2007.