Triángulo de las Bermudas: es así, literalmente.Últimamente los medios de prensa están cayendo en el juego de repetir las noticias del Misterio tal cual las oyen, sin el menor análisis crítico. Eso no es totalmente malo -yo lo hago, aunque siempre cotejo datos y cuando se repiten los mismos sospecho– si no fuera porque los temas misteriosos están en un proceso Reina Roja de amarillismo acelerado. Noticias que de por sí son suficientemente llamativas e interesantes para una mente curiosa se adornan con mentiras y titulares engañosos, de forma totalmente premeditada. Es por ello que estos breves apuntes de realidad -catalogados como “el cubito” por aquello de un cubo de agua fría para calmarse- irán saliendo para contrarrestar tontibobadas que se oyen por ahí. Ojo spoilers! Amigo lector, personalmente prefiero una verdad mediocre antes que una mentira florida. Para fantasías, leo una novela o veo una peli de Michael Bay. Si no es tu caso, no leas los artículos que tengan el icono del cubito.

Empezamos con una reciente: Científicos italianos van a lanzar al espacio un satélite para comprobar una hipótesis que señala que la verdadera causa de la anomalía del Triángulo de las Bermudas se encuentra en el espacio.


En apariencia, un equipo del Instituto Nacional de Astrofísica de Bolonia (Italia) está recaudando fondos para colocar un satélite en órbita y estudiar el Triángulo de las Bermudas desde el espacio, ya que teorizan que ciertas anomalías del campo magnético terrestre podrían provocar las misteriosas desapariciones de barcos y aviones en esa región caribeña tan conflictiva.
Mapa de la Anomalía del Atlántico SurLa realidad es que lo que el equipo de Bolonia está tratando de investigar -y probablemente no sea colocando un satélite, sino alquilando satélites ya existentes- es la ya conocida Anomalía del Atlántico Sur, un punto de alta radiación a unos cientos de kilómetros sobre la superficie terrestre provocado por los cinturones de Van Allen. Estas bandas son resultado de la interacción del campo magnético terrestre con las radiaciones solares y cósmicas de alta energía. La AAS está más o menos sobre Brasil, aunque se mueve, y es motivo de queja por parte de los astronautas ya que las partículas energéticas alteran tanto el equipo electrónico como a los propios humanos, que ven curiosas chispitas (fosfenos). El Hubble por ejemplo, la atraviesa diez veces al día y tienen que desconectar sistemas para que no se vean afectados. La ISS lleva un blindaje extra para proteger equipo y personal.

El estudio del equipo italiano procesó información del satélite BeppoSAX entre 1996 y 2002 (el Beppo acabó su misión en 2003) y lo que han publicado es un informe muy detallado que describe la forma, la variación de tamaño de la AAS y el hecho que se está desplazando en dirección a África a unos 34 km. por año.

El Triángulo de las Bermudas -una zona del Atlántico occidental entre la Florida, las Bermudas, y Puerto Rico donde se han registrado un número estadísticamente inusual de desapariciones de barcos y aviones- no tiene absolutamente nada que ver con esta noticia. Los niveles de radiación en superficie son muy inferiores, con lo cual incluso si hubiera una anomalía idéntica y no detectada en esa zona (que ya sería difícil con la de satélites que pasan por ahí) no afectaría en absoluto al equipo electrónico de estas naves, por no hablar de las goletas de siglos pasados que lo más tecnológico que llevaban era brújula y sextante.

The radiation environment in a Low Earth Orbit: the case of BeppoSAX, en ArXiv.org