acanthocystis_turfacea

Acanthocystis turfacea, el alga habitualmente infectada por el virus.

Es sabido que hay virus capaces de saltar la barrera entre especies, como ocurre con la gripe aviar o el ébola. Ahora los científicos han descubierto que un virus que habitualmente infecta algas verdes ha pasado a los humanos, provocando disminuciones en la capacidad cognitiva. Y hay muchos infectados.

Este patógeno, el clorovirus ATCV-1*, está presente en algas verdes y por tanto en aguas dulces y océanos de todo el mundo, pero nunca se había pensado que atacara al hombre. Sin embargo, en una investigación de las universidades Johns Hopkins y Nebraska encontraron infecciones del ATCV-1 mientras realizaban una estadística microbiana en las gargantas de un grupo de estudio (adultos sanos) que además estaban siendo sometidos a unos tests de capacidad cognitiva.

40 de los 92 sujetos presentaban este virus y además una disminución, escasa pero medible, de su capacidad de respuesta y procesamiento visual. Para verificar esta coincidencia de datos, los científicos hicieron pruebas del virus en ratones. La inoculación de ATCV-1 en el tracto intestinal de ratones con 9 a 11 semanas de edad resultó en una disminución de rendimiento en varios dominios cognitivos, incluyendo los que implican la memoria de reconocimiento y entrada senso-motriz. La exposición al virus también resultó en la expresión alterada de genes dentro del hipocampo. Estos genes comprenden vías relacionadas con la plasticidad sináptica, el aprendizaje, la formación de la memoria, y la respuesta inmune a la exposición viral.

En conclusión: es un interesante caso de salto viral ya no entre especies relacionadas sino entre reinos (de plantas a animales) en el cual el patógeno afecta de manera negativa aunque discreta al huésped, algo parecido a lo que pasa cuando Toxoplasma gondii infecta a una persona en lugar de un ratón**. Pero además, sin saberlo, un extracto de la población sana ha mostrado un 42% de infección; como el virus está presente en el agua dulce, no sería extraño que esta estadística corresponda con la población global. Da que pensar, a la luz de estor recientes descubrimientos, cuántos de nuestros compañeros de viaje en ese complejo ecosistema que es el cuerpo humano nos están perjudicando, y cuántos nos ayudarán en cosas que damos por hechas.

* por Acanthocystis turfacea Chlorella virus 1.

** en ratones, el parásito reduce el miedo del roedor a los gatos y su orina, de forma que se vea más expuesto y acabe comido por un gato (que es la fase final del ciclo vital de Toxoplasma). En humanos, el resultado varía desde una infección inocua hasta una propensión a la esquizofrenia. Se calcula que el 25% de la población mundial está infectada de toxoplasmosis sin saberlo.

Chlorovirus ATCV-1 is part of the human oropharyngeal virome and is associated with changes in cognitive functions in humans and mice, en PNAS

Artículo en la web del Johns Hopkins

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