Hace unos días me dio por mirar el logotipo mío (que sale a la derecha de la cabecera del blog) y el estilo “aqua” de la bolita ya parecía bastante desfasado:

Así que me puse a rediseñarlo. Ha sido un largo camino…

Resulta que hace muchisíiiisimos años mis padres me regalaron un anillo de sello. Era una pieza de oro con las iniciales LDC grabadas en relieve; a mí me gustaba mucho, se parecía al anillo de Linterna Verde -aunque al ser de oro, obviamente, era invulnerable al anillo de poder!- y lo usaba constantemente. Ese anillo desapareció durante una de esas crisis económicas que había antes, bastante más bestias que la actual, pero la imagen de las tres letras una encima de la otra perdura.

Cuando estaba estudiando puse mi primer anuncio para empezar a trabajar, y había que hacer un símbolo o algo, así que pinté esto entre otras posibilidades. Elecé era mi seudónimo artístico o algo así; en aquel momento me pareció cool:

boceto primer logotipo elecelogotipo inicial elece

La tipografía Art Déco y la geometría simple de curvas limpias me gustaba, tal vez de forma un tanto obsesiva. Llegó a salir en prensa un módulo de 1/8 (obtenido en trueque por unos trabajillos) pero eso fue todo. También hubo tarjetas de visita a una tinta, extremadamente feas debido a un diseño basado en dos tipografías serif que fueron reemplazadas sin piedad en la imprenta por la Times New Roman. Puah.

Me prometí que la siguiente tarjeta iba a ser mejor. Tiempo después rehice el “logotipo” jugando nuevamente con la L y la C, la D estaba oculta en la contraforma:

Un poco Bauhaus (véase el logo de la Bauhaus aquí), incidía en dos cosas muy propias mías: la nariz y la sonrisa torcida. No tenía nada que ver con el diseño, pero qué diablos, me hacía gracia. El turquesa, o más bien, el color aguamar siempre me ha gustado mucho y aquí lo oscurecí bastante. Lamentablemente, de forma casi simultánea una oscura compañía coreana de electrodomésticos, Goldstar, cambió de nombre y desarrolló un logo muy parecido: LG. El estigma aún pervive.

Obviamente, no podría hacer tarjetas con esto ya que la trama degradada requería fotolitos y era carísimo para mis recursos. Hasta que, claro, acabé trabajando en una imprenta.

Estas fueron las tarjetas:

Muy útiles durante el período primitivo, pero en estas fechas surgió y fue gestándose lentamente una cosa extraña: Internet. Creo que nadie imaginaba realmente hasta qué punto aquello iba a cambiarlo todo, ni en qué aspectos exactamente.

Pronto las tarjetas de visita quedarían obsoletas, y las limitaciones cromáticas en la identidad corporativa se basarían en el gusto y la elección personal y no en la necesidad. Los efectos especiales lo llenaron todo y elecé no iba a ser menos.

El logo/icono, pintado enterito con Illustrator durante mis prácticas en un distribuidor Apple, hacía uso de los gradientes con transparencia que en aquella época eran novedad. Uau! La L tomaría un aspecto curvo y la C se invertía para fusionarse con la D en una sonrisa de forma-contraforma. Y el color es azulado por fuera y verdoso por dentro.

Lamentablemente otra vez una compañía sueca que fabricaba teléfonos montó una joint-venture con los japoneses, y así Sony-Ericsson sacó su logotipo muy parecido al mío. Todo el mundo decía: “oye, tu iconito es copiado del de Sony-Ericsson” y tuve que modificarlo; este año 2012, cumplida su misión en la Tierra que era molestarme, la compañía fue desmantelada. R.I.P.

Y así volvemos al principio:

Aquí sí tengo que reconocerlo, el logo adaptado -la forma es la misma, cambian los efectos- predaba la estética naciente de Apple y su OS X: Aqua. Y si algún diseñador no lo ha hecho en los últimos diez años, que tire la primera piedra. ¡Anda que no había tutoriales para hacer las pastillitas de vidrio! Pero ya hace once años del sistema Diez. Toca cambiar. Volver a la simplicidad del inicio, a las formas puras, los colores planos y la espiral logarítmica. Así que

Aquí está.