El 6 de mayo de 1945 un submarino dieseléctrico de Clase XXI, el U-3523 -bajo el mando del Oberleutnant Willi Müller y con una tripulación de 58 personas- fue registrado como hundido por un bombardero B-24 Liberator mediante cargas de profundidad, a unas 10 millas náuticas de Skagen (justo en la puntita de la península de Dinamarca). Pero los restos jamás fueron hallados…

Submarino Clase XXI en BergenLos submarinos nazis de Clase XXI (se construyeron 118 durante la guerra) eran naves muy avanzadas para la época, dotadas de una gran autonomía; eran capaces de realizar un viaje transatlántico estando sumergidas, lo cual convirtió al U-3523 (desaparecido en combate poco antes de la toma de Berlín) en la nave fantasma que secretamente transportaría al Führer, otros jerarcas nazis y objetos de valor a Sudamérica mientras las tropas rusas se dejaban engañar por el cadáver manipulado de un doble tirado en el bunker de Berlín.

La hipótesis era interesante, sobre todo por los múltiples registros que informaban del avistamiento de Adolf Hitler en Colombia y más tarde en Argentina (como en este documento desclasificado de la CIA del año ’55). También hay registros de submarinos nazis en las costas de Argentina hacia el final de la guerra.

El problema es que investigadores del Sea War Museum Jutland (Dinamarca), mapeando la zona de Skagerrak en el Mar del Norte en busca de restos, han encontrado precisamente lo que fue el submarino nazi clavado en la arena del fondo marino a unos 125 metros de profundidad, más o menos donde se había registrado el hundimiento.

Es extremadamente difícil realizar el rescate de la nave dada la profundidad a la que se encuentra, pero si se hundió en mayo es difícil que se llevara al jerarca nazi en julio a su retiro tropical. Así que si Adolf Hitler realmente se fugó a algún país sudamericano (o a la supuesta base secreta antártica en Neue Schwabenland) debió ser en otro transporte.

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