Ray:  -Claro que olvidas, Peter, que yo estuve presente en una inexplicable migración de esponjas marinas.
Peter: -Ray, las esponjas migraron alrededor de cuarenta y cinco centímetros.

esponjoNunca se me olvida este diálogo de Los Cazafantasmas. Las esponjas y el resto de sus parientes del filum Porifera son animales muy elementales, básicamente una bolsa que filtra agua por los poros de sus paredes y la expulsa por el agujero, reteniendo los nutrientes. Muchas ni siquiera tienen simetría ni forma, y carecen de tejidos diferenciados: su organización es celular (esto conlleva la ventaja de que todas sus células son totipotentes, es decir, capaces de reconstruir por sí solas la totalidad del animal. De hecho, se puede romper una esponja a nivel celular con un tamiz, y si la dejas en paz durante un tiempo, las células volverán a reconstruir un individuo completo).

Como no hay tejidos, tampoco hay órganos; tan sólo grupos de células especializadas para la filtración, segregación de esqueleto, etc. Por eso el descubrimiento de Danielle Ludeman, de la Universidad de Alberta (Canadá) es raro cuando menos.

Las esponjas parecen responder a una mezcla de sedimentos echada en el agua mediante contracciones coordinadas de su masa. Estas contracciones expulsan fuertemente el agua del interior provocando el arrastre de los sedimentos que atascan los poros; básicamente, un estornudo. Lento: el ciclo de contracción tarda unos cuarenta y cinco minutos. Pero ¿con qué percibe la esponja que hay un atasco, si no tiene órganos sensoriales ni sistema nervioso?

Unos pelitos o cilios que tienen las células que rodean el agujero principal de la esponja -el osculum– parecen ser la respuesta. La extirpación del ósculo, la destrucción de estos pelitos o el uso de sustancias químicas que inhiben su funcionalidad tienen como efecto la desaparición de las contracciones. Así, puede ser que el ósculo no sea solamente el agujero de salida del animal, sino también una cosa muy sensible! No podemos llamarlo “órgano” pero sería una forma precursora de los futuros órganos que aparecerían en animales más desarrollados. ¡Y esto se descubre ahora, después de seis mil años de civilización usando esponjas!

Por cierto, las esponjas pueden migrar. Unos cuatro milímetros al día; esto se descubrió en 1988.

Evolutionary origins of sensation in metazoans: functional evidence for a new sensory organ in sponges, en biomedcentral.com

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