Mi vida y la fortuna son una monstruosidad,
En parte debido a Hera, en parte por mi belleza.
Si tan sólo pudiera arrancar mi belleza y asumir un aspecto más feo
Al modo en que se limpia el color de una estatua.

Helena de Troya, Euripides

Es algo que se daba por hecho hace tiempo, pero ahora tiene el respaldo de la Prueba Científica. Los antiguos griegos eran unos horteras.

Utilizando luz ultravioleta para detectar trazas de pigmentos sobre la piedra, Vinzenz Brinkmann de la Gliptoteca de Munich ha rescatado gran cantidad de información de piezas blanqueadas por el tiempo. Los barridos perpendiculares de luz UV destacan pequeñas irregularidades en la superficie, allí donde un pigmento u otro protegían la piedra subyacente según su composición y resistencia. Esto da un mapa de colores y formas, aunque la identificación de cada color se hace por un proceso de espectroscopia (afortunadamente, los primitivos pigmentos eran básicamente orgánicos y son más fáciles de detectar). Luego, la parte más especulativa: los colores se reconstruyen usando las sustancias originales para que tengan el tono lo más aproximado posible.

El equipo de investigadores ha rescatado dibujos en zonas supuestamente limpias, y hay una exposición itinerante –Dioses en Color– con las reconstrucciones que harían llorar a Winckelmann -uno de los padres de la arqueología clásica, que admiraba el arte grecorromano por su “pura austeridad”.

Visto en io9.

Más información en Stiftung Archäologie (alemán)

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