El telescopio Kepler, a la busca de exoplanetasUn análisis de datos de la misión Kepler -que utiliza el método de tránsito para detectar planetas extrasolares- publicado el mes pasado revela unas posibilidades muy interesantes acerca de cómo puede ser el común de los planetas ahí fuera.

Es curioso cómo la Ciencia se vuelve cada vez menos dogmática y, sin embargo, se sigue aferrando a esquemas tradicionales. No hace mucho, las posibilidades de encontrar un planeta como la Tierra fuera del Sistema Solar se consideraban casi nulas, y las aventuras de exploración de mundos desconocidos -casi siempre con una gravedad y composición geológica similar a la nuestra- eran patrimonio de la ciencia-ficción barata. Para empezar, se desconocía la existencia real de sistemas solares aparte del nuestro, que podía ser una excepción exótica en el Universo. Las posibilidades de encontrar vida compatible -o colonizar- un mundo exterior se limitaba a dos mundos: Venus y Marte, más algún puesto avanzado en Mercurio y alguna luna de Júpiter o Saturno.

Tan sólo entrados en el siglo XXI empezamos a captar atisbos de cosas que rondaban estrellas lejanas y no eran sistemas binarios, sino planetas: gigantes gaseosos que alteraban con su masa la órbita de la estrella. Así pues, había sistemas planetarios aparte del nuestro -de hecho, era de lo más común- pero la mayor parte consistía en enormes bolas de gas incapaces de sostener vida como la conocemos. La Tierra seguía siendo rara y singular, y el Sistema Sol también, ya que disponía de cinco de estas raras canicas rocosas Mercurio, Venus, Tierra, Marte y Plutón).

Distribución de los tamaños planetarios descubiertos por el Kepler por frecuenciaActualmente el mapeado de sistemas exteriores ha alcanzado niveles inimaginables hace unos pocos años. Ya hay reconocidos cerca de 4.000 mundos exteriores que orbitan estrellas de todo tipo. Los datos del telescopio Kepler parecen indicar que el tipo de planeta más común es de tamaño sub-Neptuniano, es decir, de 1 a 4 veces el tamaño de la Tierra. No todos ellos están en la banda de “Ricitos de Oro”* ni tienen períodos orbitales equivalentes a los de nuestro hogar** pero representa un cambio respecto al esquema de sistemas solares dominados por gigantes gaseosos. No eran tan comunes: simplemente eran los más fáciles de detectar.

 

* el punto justo de distancia a la estrella para sostener agua en estado líquido.

** en muchos casos hablamos de “años” inferiores a cien días terrestres.

Occurrence and core-envelope structure of 1–4x Earth-size planets around Sun-like stars, en arXiv.org