Estatuas de Igor MitorajNo es costumbre comentar aquí cosas locales, pero es que Almería está irreconocible por momentos. Primero el Centro de Arte expone una muestra de dibujos de Penagós, un dibujante característico de la estética Art Decó, con unas piezas realmente buenas que cubren desde dibujos y apuntes a lápiz hasta plumillas y gouache. ¡Es gratis y salen chicas desnudas! El catálogo, una revistilla de la fundación Mapfre, es modesto pero barato: 2 euros para tener unas cuantas reproducciones e color de las piezas exhibidas.Luego tenemos la exposición temporal del Arqueológico: “…Y llegaron los incas“, completa revisión de las culturas preincaicas de América del Sur, sin piezas espectaculares pero muy bien distribuida. Preciosa, por ejemplo, la caracola de cerámica que replica (según se ve en una radiografía) la estructura interna de la concha del molusco, o los minuciosos tapices herencia de la cultura Paracas. Me hizo gracia oír comentarios espantados acerca de los sacrificios humanos que realizaban estos pueblos; hablábamos de los tiempos del primer milenio a.C., cuando los ingleses y daneses degollaban gente en los pantanos y los cartagineses asaban niños como ofrenda a sus dioses. En fin: esta exposición también es gratis, y el nuevo Museo está estupendo. No veía las colecciones desde que evacuaron el antiguo edificio, y prometo volver a visitarlo con más detenimiento.Y están las estatuas de Igor Mitoraj en la Rambla: grandes piezas de bronce que me recordaron los dibujos de Edgar Ende, el papá de Michael: enigmáticas esfinges rotosas, a las que la perspectiva forzada de la Rambla le da un aspecto adecuadamente surrealista. Y gratis. Vamos, que no tengo queja: al fin hay algo más que jazz, flamenco y mimos en el panorama cultural local.Aun así, este fin de semana me largo a Valencia para ver la exposición de H.R.Giger en la Politécnica