fuck_globe1Ya es Navidad, y cual desagradable Scrooges pondré aquí unas notillas para quitar algo de la magia que se supone que tiene el terrible Solsticio de Invierno, la fecha más desagradable del año.

Lo primero es lo primero: el Yuletide es la época más oscura y fría del ciclo solar, en la que la naturaleza está muerta o casi. Los antiguos sabían esto y tenían sus ceremonias para reavivar el movimiento del Cosmos: hogueras, ingesta de alcohol, sacrificios, alcohol, rituales paganos, más alcohol… y así hasta Carnaval. Entre estos ritos que aún sobreviven en las más oscuras y sórdidas poblaciones rurales alpinas desde Eslovenia a Italia estaba el de Santa Klaus, el simpático viejecillo que trae regalos a los niños buenos, pero también su contrapartida oscura que ya no se menciona: el Krampus.

El Krampus era originariamente un íncubo que acompañaba a Klaus, representado con pieles de cabra, cuernos y unas horribles máscaras de madera (también coincide con el Wilde Mann, el Hombre de los Bosques bávaro). Al estilo de los Peliqueiros gallegos, estos personajes salían cargados de cadenas y sonajas a asustar a las criaturas en la noche de Navidad. Casualidad: Krampen es un término del antiguo alemán para designar garra – en inglés claw. Claw-Claus, lo pilláis?

La versión femenina era Frau Perchta, tal vez una versión de la diosa Freya, criatura espantosa -especie de bruja- que representa el destino, el invierno y el alma de los muertos: también conocida como Berigl, Berchtlmuada, Berchta, Pehta, Perhta-Baba, Zlobna Pehta, Bechtrababa, Sampa, Stampa, Lutzl, Zamperin, Pudelfrau, Zampermuatta y Rauweib.

Así pues la Navidad podría no ser tan bonita como la pintan. Las versiones antiguas de Papá Noel lo muestran montando una cabra… a este viejo se le suele asociar con la Cocacola. Esto no es más que un mito promovido por la compañía de refrescos, pero la representación clásica de Klaus (no hablaré del origen de San Nicolás que esto está muy visto) se remonta a la primera mitad del XIX, mucho antes de que Johnny Pemberton patentara su brebaje.

Los rasgos de Claus (gordo, redondo, en trineo y echando regalos desde los tejados a las chimeneas) provienen básicamente de un poema publicado en 1823 en Harper’s Weekly.

Los renos, de una campaña que hicieron para enseñar a los Inuit (esquimales) a pastorear estos animales.

El personaje lo pulió Frank Baum (autor de El Mago de Oz) proponiendo el pueblo de Hohaho donde los elfos trabajan haciendo regalos y tal, los renos voladores y alguna cosa más. La imagen ya estaba muy clara…

Haddon Sundblom, el ilustrador que hizo los populares carteles de Coca Cola en los años ’30 y posteriores (incluyendo alguno poco conocido como el que vemos a la derecha) no hizo más que darle la forma fotorealista y perfecta a un ser  que estaba claramente definido desde mucho tiempo atrás, y del que se había eliminado toda traza de oscuridad. Aunque como ya sabemos, esto no era así, y hay una Garra acechando a los niños malos en las frías tinieblas más allá de la ventana.

Regalito:

He aquí un enlace a la versión completa de 8-Bit Jesus: Classic Christmas Songs in the Style of Classic NES Games , unos villancicos modernos para freakies (picar en la imagen):