Nicolas_FlamelUno de los personajes más curiosos de mis primeras lecturas sobre temas extraños era el relato -citado por Jacques Bergier- de un tal Nicolás Flamel y su esposa, Perenelle (bonito nombre), que por lo visto habían conseguido entre los dos purificar la materia tosca hasta conseguir oro, con el que se habían enriquecido y hecho abundantes obras de bien en el París del siglo XIV, obras que -pese a quien pese- son reales y aún pueden verse en la citada ciudad. Aparte de lo simpático de ser una pareja de alquimistas y no el típico viejo solitario, estaba ese punto de mezcla con la realidad propio de los reportajes de Bergier, que como buen espía que era, nunca sabes si estaba soltando información vital o tomándote el pelo. Pero como el oro nunca fue mi afición, cambié de tema y ahí quedó la cosa.

Pasaron los años y descubrí que el tal Flamel había sido bastante más real que muchos otros personajes del mundo de lo oculto. De hecho, tenemos casi toda su biografía excepto el principio… y el final.

Nacido en 1330 de padres judíos conversos, poco sabemos de su juventud hasta que en 1355 lo tenemos en París, ejerciendo de escribano*. Se casa en el ’68 con una tal Petronila (Perenelle), viuda bastante rica con la cual no tendrá hijos. Se dedican a pasar como pueden la crisis de la Guerra de los Cien Años. A Flamel ya le pica la cosa ocultista y (a partir de aquí la historia la cuenta él mismo, es decir, se puede considerar leyenda en todo o parte) un día compra por dos florines un libro muy extraño, de tapas de cobre y un extraño papel. El libro, profusamente ilustrado con imágenes simbólicas y esquemas, se iniciaba con este texto: “Abraham, el Judío, príncipe , sacerdote levita, astrólogo y filósofo, a las gentes judías , por la ira de Dios, dispersas en las Galias , dedico este libro” y una maldición a quien lo leyese sin ser escriba o sacrificador.

cruz_flamelNi corto ni perezoso, el copista se pone a la tarea de descifrar el raro volumen. Perenelle lo apoya totalmente, pero necesitan la ayuda de sabios judíos y de eso no queda en la Francia del siglo XIV. Solución: sacar una copia del libro de Abraham, viajar a España y buscar allí. Para ello, Flamel opta por una buena  cobertura: hacer el camino de Santiago. Estudia criptografía y cábala, consulta con rabinos y maestros, pero no consigue gran cosa. En una parada en León, sin embargo, contacta con un judío llamado maese Canches, el cual reconoce el libro como el Aesch Mezareph (El Fuego Purificador, un texto perdido) y proceden a traducirlo. Desafortunadamente, de camino a París, maese Canches muere. Flamel sin embargo, con la nueva información, es capaz de seguir los pasos del Magisterio y obtener oro purísimo.

El oro es, además de un símbolo del proceso alquímico general, un efecto secundario muy conveniente: durante los años siguientes la pareja realizará numerosas obras de caridad, financiando la construcción de catorce hospitales, asilos de huérfanos, tres capillas, el cementerio de Saint Jacques de la Boucherie, asilos para jóvenes descarriadas,  y la casita que hay en la actual Rue de Montmorency, 51 -esta casa es, actualmente, la más vieja de París.

El lapis philosophorum, la Piedra Roja, no sólo sirve para purificar los metales: se puede utilizar para obtener el elixir de la larga vida y, eventualmente, la inmortalidad física, aunque cabe plantearse si estos dones son de interés para quien ha comprendido y realizado el Opus Magnum. Tal vez sí.

No sabemos la fecha de muerte de Perenelle, pero Flamel es enterrado el 22 de marzo de 1418 en el mismo cementerio de St. Jacques que hizo construir, bajo una lápida diseñada -como toda la decoración externa de la casa, del cementerio y otras obras- por él mismo. Tristemente, su fama en vida hizo que muchos intentaran obtener el secreto saqueando la casa, sin resultado. Entró en la leyenda inmediatamente, con viajeros que decían haberlo visto a él y a su mujer, jóvenes, en regiones remotas del mundo como la India y Turquía. Para desmentir estos rumores, se intentó exhumar los restos de los Flamel, pero las tumbas resultaron estar vacías. El cementerio de Saint Jacques fue destruido en 1797, y la lápida de Nicolás se exhibe actualmente en el museo de Cluny.

El texto completo de las aventuras de Flamel en monografias.com.

 

* este oficio estaba más cerca del escriba egipcio que del escribano de hoy: de hecho, escribía cartas y demás documentos para analfabetos, llevaba contabilidad, copiaba e ilustraba libros, lo que viniera. Una especie de informático de la época.

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