La fotógrafa Rachel Sussman conjuga ciencia y arte en unas preciosas fotos llenas de texturas con un tema común: las criaturas vivientes más antiguas. Como era de esperar, casi todos son vegetales; hay también un liquen y una bacteria.

Algunas son tramposas: las que tienen edades incomprensibles (+100.000 años) suelen ser cosas que trascienden el individuo, bosquecillos clónicos de una planta original por ejemplo. De los individuales, la mayoría ronda los 2.000 años, supongo que por falta de información de nuestra parte. Yo he escogido este cedro japonés de Yakushima que anda por los 7.000 años.