Hace unos días estuve de visita en el pueblo minero abandonado de Alquife, cerca de la Calahorra. Las instalaciones pertenecen a una de las mayores minas a cielo abierto de Europa, con 2.000 hectáreas de terreno privado incluyendo el pozo de la mina (ahora contiene un lago de aguas subterráneas de trescientos metros de profundidad) el poblado minero, oficinas, las instalaciones de procesamiento y almacenado, un depósito propio de combustible para camiones y una estación férrea que llevaba el mineral de hierro hasta Almería, en la costa. Según consta en la web del Ayuntamiento de Alquife, el cierre empezó a fraguarse en 1988 y las máquinas dejaron de trabajar en 1996; aun así, el aspecto de aquello es de un abandono repentino, fantasmagórico, en plan Mary Celeste.  Estas son algunas fotos del lugar, que parecen un decorado a medio camino entre el Half-Life y Terminator Salvation.

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