Hoy que se cumplen cien años del asesinato del archiduque Franz Ferdinand de Austria -suceso que desencadenó la Primera Guerra Mundial- voy a mencionar uno de los enigmas de sincronicidad más antiguo que conozco, y además ilustrado con la misma imagen que cuando lo descubrí hace la tira de años. Hela aquí:

Asesinato Sarajevo de Franz Ferdinand en el coche maldito

El Double Phaeton fue un coche de lujo producido por la casa Gräf & Stift en 1911. Esta limusina descubierta de seis plazas era un vehículo especial en aquellos primeros tiempos del automóvil, en los que además el tema de la seguridad policial no estaba tampoco muy desarrollado. El coche llevaba aquella mañana de domingo al Archiduque y su esposa, Sofía Chotek, además de la escolta y el chófer, de visita por Sarajevo (Bosnia-Herzegovina, en aquel momento provincia del imperio austrohúngaro). No imaginaban que la Mano Negra, un grupo terrorista-nacionalista serbio, había planificado un atentado contra su vida.

El Phaeton durante la visita a SarajevoDe hecho, había seis terroristas dispuestos en distintos lugares del desfile. Los dos primeros no tuvieron oportunidad de actuar. Un tercero, camuflado por la multitud vitoreante, lanzó una bomba al vehículo a eso de las diez de la mañana. El artefacto no hirió a los príncipes, pero sí a los escoltas y parte del séquito. En un incomprensible desenlace, se decidió proseguir la ruta hacia el Ayuntamiento; el coche aceleró y el conductor se metió por un callejón sin salida donde Gavrilo Princip, un anarquista que no esperaba ese giro de acontecimientos, se acercó al coche detenido y sin protección y disparó contra Franz-Ferdinand y Sofía, que murieron poco después a causa de las heridas.

Como daños colaterales de este doble asesinato, se pueden contar las diez millones de vidas que se llevó el conflicto desencadenado por este atentado. El Gräf & Stift, mientras tanto, se había guardado en el Palacio y se lo quedó un general, Oskar Potiorek, que estuvo presente en el atentado (de hecho, el tiro que mató a Sofía iba dirigido a él, según Princip). Lo cierto es que Potiorek empezó a tener una mala racha en la guerra, algunos dirían que por incompetente, lo cual le acarreó la destitución y provocó en él tendencias suicidas.

Cuando el general destituido volvió a Viena, el coche pasó a manos de otro oficial. Una semana más tarde, al intentar esquivar a un campesino que se cruzaba, estrelló el coche contra una tapia matándose en el acto. La limusina no sufrió daños graves, y tras finalizar la guerra el gobernador de Yugoslavia lo adquirió dejándolo impecable. Tuvo cuatro accidentes, en el último de los cuales perdió el brazo derecho, con lo cual decidió vender el coche; lo adquirió un tal Dr. Sikris, que a los seis meses pereció aplastado al volcar el vehículo (que por otra parte quedó intacto). El coche fue adquirido como pieza de colección por un joyero de nombre Simon Mantharides, que como no lo conducía no tuvo accidentes: se suicidó sin causa conocida tres meses más tarde. La limusina pasó a manos de otro médico que lo vendió rápidamente (ah, listillo!) a un corredor aficionado suizo. El suizo se rompió el cuello al estrellarse contra una pared de piedra en las Dolomitas; un granjero serbio fue el siguiente propietario hasta el día que el coche no quiso arrancar. Fue ayudado por otro granjero que se ofreció a remolcarlo, pero de alguna manera el Gräf & Stift les cayó encima aplastando a ambos.

Tiber Hirschfield, el último propietario, lo repintó de azul claro para quitarle el mal fario y se mató junto a seis amigos al ir de camino a una boda. Después de eso, el coche maldito fue a parar al Museo Militar de Viena, que fue arrasado por las bombas durante la Segunda Guerra Mundial. Lo cierto es que el Gräf & Stift sobrevivió y sigue allí expuesto…

Y ahora el cubito de agua fría

Balazo en el coche del Archiduque.Vi el coche cuando estuve en el Heeresgeschichtliche Museum de Viena. Es de un negro indefinido, ni rojo ni azul claro, pero no tiene trazas de haber sido repintado o arreglado: de hecho todavía aparece el agujero de los balazos de Princip con la pintura saltada, lo cual es muy sospechoso si fue reparado tantas veces. No pude hacerle fotos (no recuerdo si no se podía o es que cobraban por ello) pero aquí hay una de la chapa.

De hecho en 2002 los descendientes del propietario original, el conde Franz von Harrach -que aún conservan los papeles del vehículo- pretendían recuperarlo, o al menos parte del valor monetario que actualmente se calcula en unos cinco millones de euros. Por los registros que constan, la limusina fue enviada al Museo directamente tras el asesinato y sigue allí desde entonces. Toda la historia de los propietarios intermedios es una mentira bien hilvanada y el siniestro y feo carricoche no tiene nada de misterioso. ¿O tal vez sí?

El Gräf & Stift en el Museo vienés.

 

La matrícula que lleva en el museo: AIII118. Es la matrícula original (se ve en la foto de arriba, también). La fecha oficial del Armisticio de la Gran Guerra fue el 11/11/18. Bueno, para quien le gusten las casualidades morbosas, es un consuelo.