Dentro de las muchas actividades exclusivas del hombre -concretamente del hombre civilizado post-Neolítico, que es cuando casi todos dejamos de ser cazadores/recolectores- está la cría de ganado doméstico para obtener lana, carne, leche y más cosas. Esta es otra de las barreras que están a punto de caer cuando se descubra que algunas hormigas también domestican ganado de carne.

Ya hace mucho que se sabe que las hormigas no comen directamente el forraje que cortan, sino que lo usan para cultivar hongos comestibles en cámaras especiales bajo los hormigueros. También sabemos de algunas que protegen y guían rebaños de pulgones para ordeñarles el dulce néctar que éstos segregan. Esta actividad, fácil de ver (por ejemplo abundan en las matas de hinojo) no es más asquerosa que beberse las secreciones de una vaca. Lo novedoso es el descubrimiento de una pequeña hormiga, género Melissotarsus -habitante de cortezas de troncos de África y principalmente Madagascar- que admite en sus galerías la entrada de cochinillas. 

Melissotarsus es diminuta, de unos 3mm y aspecto adaptado a la vida del túnel: el cuerpo es grande y el segundo par de patas se articula hacia el lomo para apoyar esas patas en el techo de la cavidad. En los años ’70 se descubrió la inusual costumbre de compartir el hábitat de canales y túneles bajo las cortezas con al menos diez especies de cochinillas (Diaspididae). Estos insectos no segregan néctar ni protegen el hormiguero ni nada. Entonces ¿Por qué los mantienen las hormigas? Se podría pensar en que la cubierta cerosa que excretan las cochinillas para cubrirse podría ser codiciada por las hormigas, pero es que algunas de esas cochinillas no tienen cubierta (y esto es raro en una cochinilla). Más raro es el hecho de que para llegar allí tienen que haber sido transportadas. También se ha constatado que algunas de las especies que segregan cera para cubrirse son “esquiladas” por las hormigas que se la retiran periódicamente.

La hipótesis actual, que se propuso ya en 1978, es que las hormigas las mantienen para comérselas, y las prefieren sin cubierta cerosa para no tener que pelarlas. El problema es probar esto: no se han replicado hormigueros de Melissotarsus artificiales, y la hormiga es muy discreta. Tapa cualquier agujero desconocido que encuentre en su entorno, aunque haya una cámara detrás. La nueva propuesta es utilizar detección de isótopos para averiguar si en su dieta entran las chuletas de cochinilla, y se llevará a cabo este año que viene. Si el resultado es positivo, tendremos no solamente una nueva característica que ya no es exclusiva del hombre, sino también la primera especie documentada que ha sido domesticada y mejorada por selección artificial por una especie diferente a nosotros.

The mutualism of Melissotarsus ants and armoured scale insects in Africa and Magadascar: distribution, host plants and biology

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