A las once y media pasadas del 10 de septiembre, un objeto descomunal se estrelló contra el planeta Júpiter. Aún no sabemos qué es ni de dónde venía. O a dónde hubiera ido, de no ser por la atracción gravitatoria del gigante gaseoso.

Júpiter, enorme y masivo, actúa como una escoba en el Sistema Solar, absorbiendo montones de objetos -cometas, meteoros, naves abandonadas- que de otra forma pasarían al sistema solar interior y podrían acabar impactando sobre los pequeños planetas rocosos. En el ’94 el cometa Shoemaker-Levy se precipitó y fue absorbido por la densa atmósfera, dejando “cicatrices” oscuras en las nubes. Otros tres impactos similares han sido avistados desde entonces.

Astronomers see bright impact on gas giant Jupiter, en Astronomy Now.
Visto en io9.