Garras de Deinocheirus

Imaginaos encontrar un dinosaurio al estilo del Velociraptor, o mejor, el Deinonychus: bípedo, porte ágil, dotado de garras en forma de hoz en patas y manos. Pero la única referencia que os dan es el tamaño de las patas delanteras: dos metros y medio, con garras de 25 centímetros. Por la configuración de estas, el animal debía rondar los veinte metros de largo. Esta es la imagen de Deinocheirus mirificus, la “mano terrible de aspecto peculiar” que encontraron unos paleontólogos polacos en terrenos del Cretácico de Mongolia en 1965.

Los huesos, que asomaban encima de un montículo, eran tan sólo los miembros anteriores de un dinosaurio afín a los ornitomímidos -son los dinosaurios de aspecto de avestruz que hacen una carrerilla en Parque Jurásico a mitad de la película- pero se trataría de un ornitomímido descomunal. Y esas garras parecían indicar tan claramente a un depredador, que se llegó a considerar a Deinocheirus como una familia intermedia entre los celurosáuridos y los carnosaurios. A no ser que se tratara de un tiranosáurido, pero claro, dada la reducción de patas de éstos, este bicho tendría el tamaño de Godzilla.

En 2006-2009, un equipo coreano-canadiense volvió a la cantera mongola con esperanzas de recuperar más ejemplares y encontraron una costilla mordisqueada probablemente por un Tarbosaurus (primo de Tyrannosaurus). El gran depredador había dejado solamente las alitas…

Pero cerca de allí encontraron más huesos asociados al enorme ornitomímido, pudiendo reconstruir casi todo el esqueleto. Sorpresa: el animal disponía de una “vela dorsal“, una extensión de las vértebras cubierta de tejido en forma de giba aplanada o cresta. Esto se ha visto en otros dinosaurios, por ejemplo el gran carnívoro africano Spinosaurus, pero resulta imposible especificar su utilidad: un regulador de temperatura? un reclamo sexual? Quién sabe. También se hallaron gastrolitos, piedras pulidas que los dinosaurios herbívoros ingerían como las gallinas para ayudar a moler los vegetales en el estómago. Esto indicaría una dieta vegetariana o mixta, más que el monstruoso depredador que se pensaba antes (al que por cierto un Tarbosaurus sólo se podría haber acercado a mordisquear si ya estaba muerto). La solución a estas dudas estaría en el cráneo… que no estaba. Por lo visto lo habían afanado unos saqueadores, junto con otras piezas.

DeinocheirusEn 2011 François Escuillié, director de Eldonia (una empresa de comercio de fósiles francesa) descubrió en manos de un coleccionista privado un cráneo y huesos de las patas provenientes del mismo yacimiento mongol. Tras ponerse en contacto con Pascal Godefroit -del Instituto Real de Ciencias Naturales de Bruselas- y compartir sus sospechas de que se trataba de las piezas robadas en Mongolia, adquirió el fósil. Este mes de mayo los huesos fueron repatriados a Ulan Bator donde se montarán junto con el resto del esqueleto en la reconstrucción más completa de Deinocheirus jamás obtenida.

Desde luego el cráneo es raro. Parece una mezcla de dinosaurio pico de pato y Gallimimus; es una cabeza pequeña, de medio metro, lo que indica las proporciones adecuadas de un ornitomímido. Hasta que no se publique un análisis detallado, sólo podemos especular que Deinocheirus era un gran herbívoro que se protegía con su tamaño y sus potentes defensas de los depredadores habituales, como ocurre actualmente con las jirafas o los elefantes.

Tyrannosaur feeding traces on Deinocheirus (Theropoda:?Ornithomimosauria) remains from the Nemegt Formation (Late Cretaceous), Mongolia en ScienceDirect

Noticia de la repatriación de los huesos en Infomongolia (en inglés)

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