Aragonimantis aenigma © DinópolisEl afortunado hallazgo de un ejemplar de mantis religiosa empotrada en un trozo de ámbar proveniente del Cretácico de Teruel (España) nos muestra cómo eran los primeros ejemplares de estos depredadores. Con 105 millones de años, Aragonimantis aenigma es también el primer fósil de mantis hallado en España.

La mantis -o santateresa, tatadiós, mamboretá y otros nombres pintorescos- es un insecto de refinado diseño. Dispone de un oído en el tórax, una cabeza que rota libremente 180º, y unas garras prensiles en el primer par de patas que son formidables armas para apresar y despedazar a sus presas. Pero no es nuevo: pertenece al antiguo grupo Dictyoptera, emparentadas con las cucarachas y las termitas. Y de hecho Aragonimantis se parece bastante a una cucaracha, grupo del que se separaron en el Jurásico, aunque dispone de las características garras de presa con espinas. Todo lo que queda del ejemplar es la parte delantera, que permite distinguir estos caracteres y también que se trataba de una ninfa (subadulto).

Las mantis son insectos de distribución mundial, pero este ejemplar conecta con otro más reciente de Burma y un fósil de Mongolia 35 millones de años más moderno. No son muchas pistas -no es fácil encontrar restos de un depredador tan frágil- pero esta parece ser la abuela de todas ellas.

Visto en SINC.