helechos

El titular es engañoso a propósito. Las plantas no tienen mente; carecen del sistema nervioso más elemental, y por lo tanto les ha sido negada la capacidad de pensar como nosotros, los animales. Lo que realmente se ha planteado en varios artículos recientes de distintas publicaciones es la capacidad de comunicación química y reacción de las plantas. Los primeros se remontan a hace tan sólo 30 años, y en aquel momento quedaron cubiertos por una cierto halo de paraciencia; se había observado que algunos álamos, sauces y arces extendían la alarma ente la invasión de parásitos liberando señales químicas en el aire; los árboles circundantes, en respuesta a estas señales, generaban a su vez productos repelentes para protegerse del peligro próximo.

El enunciado de cabecera también es engañoso. Implica que la mente (qué es una mente?) es un subproducto exclusivo del sistema nervioso animal. Hace poquísimos años este concepto también se reducía a los desarrollados cerebros mamíferos, descartando la posibilidad de que un molusco, un ave o un pez tuvieran algo parecido a memoria de aprendizaje, creatividad, conocimientos aritméticos elementales o conciencia de sí. Ahora sabemos que esto es falso -aunque el místico concepto de autoconciencia se sigue asignando en exclusiva a primates superiores, delfines y elefantes. Entonces, ¿por qué un organismo diferente no podría tener una forma diferente de percepción? Las plantas tampoco tienen músculos, y muchas de ellas se mueven.El hecho aceptado ahora mismo y confirmado por una amplia mayoría de los estudios es que ciertas especies de plantas liberan compuestos volátiles al ser atacadas por parásitos o depredadores. La polémica aparece al cuestionarse la resistencia inducida, es decir, que otras plantas detecten esos compuestos y reaccionen. Si esta respuesta existe, hablaríamos de comunicación; si no, del olor de la hierba recién cortada (por así decirlo).

Pero resulta difícil realizar experimentos válidos en condiciones silvestres o de exterior. Una observación de 1990 sobre plantas de tabaco silvestre y artemisa en una estación experimental en California confirmó que, al atacar ejemplares de artemisa, el tabaco circundante disparaba la producción de polifenol oxidasa, una enzima defensiva. Resulta imposible de todas formas relacionar directamente una cosa con otra.

cleve-backsterHace algunos meses, un equipo de la Universidad de Lausanne (Suiza) descubrió un mecanismo de transmisión de impulsos eléctricos a lo largo de hojas y tallos. Este mecanismo -que desencadenaba la acumulación de ácido jasmónico, un sistema de defensa- está regulado por genes afines a los receptores iónicos que controlan nuestros propios mecanismos nerviosos. Pero cuidado: esto no significa que las plantas posean un sistema nervioso de base electroquímica. Aún se recuerdan los experimentos de Cleve Backster en 1966, que dieron pie a muchos estudios sobre la sensibilidad de las plantas: en resumen, Backster utilizaba un galvanómetro para medir diferencias de potencial eléctrico en las plantas al estilo de los polígrafos que se usan en interrogatorios y relacionaba estas lecturas con percepciones de peligro para la planta, pero fue ampliando hasta declarar fenómenos de telepatía y PES (un ficus reaccionaba a la muerte de unos crustáceos en otra habitación, por ejemplo). Sus experimentos no han podido ser replicados por otros investigadores, y por ello su credibilidad es cuestionable.

Otros estudios confirman que casi todas las especies de plantas tienen respuestas químicas rápidas a las agresiones, ya sea mediante sustancias venenosas, amargas, o reduciendo la calidad alimenticia de sus hojas; el arsenal bioquímico de que disponen es, por supuesto, impresionante. La duda persistirá hasta que se pueda descubrir qué mecanismos explicarían la percepción de la planta que escucha, pero las implicaciones de este descubrimiento serían tremendas, desde la posibilidad de hablar a los cultivos para que se defiendan de las plagas por sí mismos al dilema moral de saber que esa lechuguita siente daño al ser comida.

Volatile communication between plants that affects herbivory: a meta-analysis en WileyOL.

Glutamate receptor-like genes mediate leaf-to-leaf wound signalling en Nature.

The Secret Language of Plants, en Quanta

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