Ya han salido las primerísimas fotos de la que será la nueva película de la franquicia Star Trek. Al fin se puede ver el diseño -esperado por todos los freakies– del USS Enterprise en su primera encarnación allá por el siglo XXIII. De forma nada sorprendente, la gente ya ha empezado a renegar: que si demasiado fashion, que muy moderna, que se salta la cronología…

El problema en estas aproximaciones es el mismo que tuvieron al hacer la primera película de la saga, con un nivel tecnológico al hacer maquetas muy elevado (producción 1978-79) pero con un diseño que eran tres palos y un plato. Lo resolvieron muy bien, extremando el detalle y efectuando primeros planos de pequeñas estructuras en el casco, y con una iluminación muy estudiada. Estos larguísimos planos (cuando Kirk y Scott rodean la nave en el dique espacial) fueron los que más impactaron a J.J. Abrams -el director de esta versión, conocido por su serie Lost– cuando la vio en el cine.

Lo mismo le pasó a George Lucas con sus precuelas de Star Wars: ¿Cómo hacer algo que resulte más impactante y al mismo tiempo más primitivo? Ellos lo resolvieron pensando en el diseño de coches: En los años ’40, la línea era mucho más bonita que en los ’70.

La verdad es que aquí el conjunto ha quedado un poco lámpara años ’50. Claro que no es un prototipo, se supone que desde la NX-01 llevan cien y pico de años haciendo naves de doble barquilla y ya hay un nivel. Me encantó cómo en la serie Enterprise resolvían todos estos baches argumentales y estilísticos con historias a lo largo de la serie; por ejemplo “por qué los klingons de la serie clásica no tenían la frente arrugada“. Espero que esta nueva peli incluya ese toque de ironía y humor para quitarle hierro al hecho de que llevamos cuarenta años viendo la misma historia.

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