Lucy (esqueleto)Uno de los fósiles más emblemáticos de la paleontología humana es el esqueleto AL 288-1, conocido como Lucy*: los restos de un Australopihecus afarensis hembra descubiertos por Donald Johanson en 1974 en Etiopía. El esqueleto, de 3.2 millones de años, está lejos de estar completo; pero en su momento aportó muchísima información sobre los australopitecos.

Los Monos del Sur

Estos primates de momento representan la frontera de lo que consideramos como humano -dentro de lo difusos y móviles que son estos conceptos en evolución-: andaba en posición erecta, pero su cráneo y complexión general era parecida a la de los chimpancés. De Lucy no conocemos el esqueleto de pies y manos, pero por otros ejemplares sabemos que tenían dedos prensiles aunque los pies eran mucho más parecidos a los nuestros que los de cualquier otro simio, o como se les llamaba antes, cuadrumanos: el pulgar no está pensado para agarrarse a ramas sino para hacer palanca y desplazarse por el suelo.

No hay muchos restos mejores de A. afarensis. Una mandíbula, una rodilla, el único comparable es Selam: restos de una cría de la cual nos ha quedado la calavera, dedos, pie y tórax. En los lodos petrificados de Laetoli (Tanzania) quedan algunas huellas de sus pasos, sorprendentemente parecidos a los nuestros.

La autopsia

Lucy, reconstrucción (con árbol)Los 52 fragmentos óseos de Lucy no están en un museo: se guardan en una caja fuerte en Etiopía. Pero en 2008, durante una gira por EEUU,fueron escaneados en la Universidad de Texas con tomografía de rayos X de alta resolución, un proceso no destructivo que generó más de 35.000 imágenes detalladas de la estructura interna de los huesos; imágenes que fueron analizadas poco a poco. Durante el proceso John Kappelman, profesor de ciencias geológicas y autor principal del estudio, notó ciertas fracturas en el húmero que indicaban una lesión seria.

Después de compartir estos datos con Stephen Pearce, un cirujano ortopédico, identificaron fracturas similares en el hombro izquierdo y otras a lo largo de todo el esqueleto, incluidas roturas en el tobillo derecho, en la rodilla izquierda, en la pelvis y en una costilla. Como ninguna de estas lesiones había cicatrizado, se deduce que Lucy tuvo algún accidente a consecuencias del cual murió.

El triste final

El estudio llega a la conclusión de que la causa de la muerte debió ser una caída (posiblemente de un árbol**) de unos doce metros de altura. Cayó de pie, pero intentando apoyar las manos para protegerse (de ahí las fracturas en los brazos) y seguramente el impacto la mató, espero que rápidamente. La adaptación de los afarensis a andar los hizo (nos hizo) más torpes para movernos entre las ramas de los árboles, y Lucy -madre de algunas crías, con unos veinte años y las muelas del juicio recién salidas- pagó caro este avance. Seguramente ya no la veis como unos huesos con una etiqueta, cierto?

 

Perimortem fractures in Lucy suggest mortality from fall out of tall tree, en Nature

visto en SINC.

* sí, es porque estaba sonando Lucy In The Sky With Diamonds en la radio cuando la encontraron.

** por favor, aquí los chistes de tipo el hombre desciende del mono y el mono del árbol -violentamente están fuera de lugar. Que es nuestra abuela, jolines.