Ruinas de GlastonburyLas ruinas de la abadía de Glastonbury (Inglaterra) siempre han estado envueltas en la bruma de la leyenda y el misterio: establecida por José de Arimatea en el año 63 d.C., es uno de los lugares donde se ha buscado el Santo Grial, y acoge los restos del rey Arturo y la reina Ginebra en una tumba de mármol negro. El monasterio se disolvió en 1539, bajo el reinado de Henry VIII. Y esto último es cierto.

La abadía de la orden benedictina realmente se fundó en el siglo VII, en territorio dominado por los sajones, y fue creciendo en los tres siglos posteriores; hacia 1066, con la conquista normanda, el complejo monacal rivalizaba en poder y fama con pocas abadías de Inglaterra, por ejemplo Westminster, y los monjes se dedicaban a falsificar registros para validar la antigüedad y fama del sitio.

En 1184 un terrible incendio arrasó la abadía y pronto las visitas al sitio cayeron en picado. En un entorno socioeconómico que vive de la peregrinación (lo más parecido al turismo cultural que había en aquella época) esto era desastroso, así que los monjes rápidamente iniciaron las tareas de reconstrucción. Seis años más tarde, descubrieron un enterramiento cerca de la capilla antigua con una losa y una cruz de plomo en la que se leía Hic jacet sepultus inclitus rex Arthurus in insula Avalonia: Aquí yace el afamado rey Arturo en la isla de Avalon. Debajo había un tronco de roble ahuecado con dos esqueletos: uno, de casi dos metros y con una herida en el cráneo; el otro femenino.

Cartel conmemorativo de la tumba de ArturoSegún la leyenda, cuando Arturo lucha con su hijo Mordred (y pierde) es llevado agonizante a una barca por unas misteriosas mujeres que se lo llevarán a la isla de Avalon, una especie de paraíso mítico. El mito artúrico era de gran importancia para la identidad inglesa, y por ello se notifica al rey Henry II. Resulta que por aquellos años se había puesto de moda la Historia Regum Britanniae de Godfrey de Monmouth, un monje galés que algo antes había escrito las Prophetiae Merlini. En esta especie de saga, Godofredo populariza y unifica el mito artúrico más o menos como lo conocemos ahora, mago Merlín incluido. Supuesta traducción de un manuscrito galés antiguo (este truco era similar a las películas de falso documental tan de moda ahora) el relato fue un bombazo y estaba en boca de todos. Descubrir la tumba de Arturo era como si ahora apareciera la mano con el sable de Luke Skywalker.

Glastonbury, pintura de George ArnaldLa fama del sitio se dispara de nuevo, aunque ya en aquellos tiempos muchos dudaban de la veracidad del cuento. En 1278, con las obras terminadas, se traslada la tumba al altar principal en una ceremonia a la que asisten el rey Edward I y señora. Glastonbury seguiría siendo el mayor y más rico complejo monacal después de Westminster hasta la Disolución de los Monasterios en 1536, en que Henry VIII desalojó y expropió a los monjes (no solo de Glastonbury, sino de Inglaterra). Todo el monasterio fue desmantelado, incluido el abad, en cinco trozos que quedaron expuestos como advertencia. Poof! Menos mal que las posesiones materiales carecían de importancia para estos sacerdotes. Para el siglo XVIII, el monasterio era ya una ruina.

Un  estudio moderno por parte de la Universidad de Reading dirigido por la profesora Roberta Gilchrist -que coteja excavaciones arqueológicas a lo largo de todo el siglo pasado y lo compara con modernos análisis cronológicos de los materiales descubiertos- confirman que la abadía (y la importante fábrica de vidrio que en principio le dio fama) se remontan efectivamente al 700 d.C. Si José de Arimatea pasó por aquí, no hizo nada duradero. Y de la tumba del mítico rey, obviamente, no queda ninguna prueba tangible: ni la losa, ni el tronco, ni los esqueletos, ya que el altar de mármol negro fue robado o desmantelado en 1539. Lo que sí resulta interesante es que las técnicas de marketing viral no son cosa de hoy, sino que hace mil años ya había espabilados que le daban vueltas al tema.

Legends of Glastonbury Abbey, en Archaeology

The Glastonbury Abbey Archaeological Archive Project, en la web de la Universidad de Reading

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