Resulta que llevamos tiempo fabricando moscas homosexuales (Drosophila melanogaster con el gen fruitless alterado, de manera que deja de fabricar una proteína específica) pero no se sabía qué hacía exactamente esa proteína en el cuerpo de la mosca para llevarla a intentar copular con congéneres de su mismo sexo.
Por lo visto la proteína activa el desarrollo de un cúmulo de neuronas específico en el cerebro, o sea que sí hay una diferencia física entre moscas homo y hetero.
Claro, el comportamiento de cópula de una mosca es muy suyo, así que es una tontería extrapolarlo a otras especies; pero el dato puede resultar interesante, entre otras cosas, para esterilizar poblaciones de insectos nocivos saturándolas de homosexuales incapaces de reproducirse.

news @ nature.com – Gay flies lose their nerve – Brain difference linked to same-sex courtship behaviours in insects.

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