helechoUn nuevo descubrimiento que añade aún más complejidad a la vida de los vegetales: resulta que son capaces de canalizar luz hacia las raíces como si de un cable de fibra óptica se tratase.

Hasta hace no mucho, las plantas eran considerados seres orgánicos que apenas rozaban la percepción: el comportamiento vegetativo incluía tropismos -atracción por la gravedad, por la luz- pero no se estimaba una reacción ex profeso: era casi como un trozo de hierro atraído por un imán. Al no disponer de un sistema nervioso, cualquier forma de procesamiento de datos debía ser por fuerza algo mecánico; como comparar un ordenador con una plancha. Sin embargo las plantas son capaces de moverse, transmitir información y percibir. Elaborados sistemas químicos les permiten enviar señales específicas a otras plantas, y aún no tenemos claro cómo pero son capaces de detectar vibraciones, notar cambios de presión (esto es, tacto) y ver.

La sensibilidad de las plantas

La visión de las plantas

¿Cómo es que las plantas pueden ver sin ojos? Hacia los años sesenta se descubrió una proteína denominada fitocromo, capaz de percibir ciertas partes del espectro electromagnético -principalmente el rojo y rojo lejano- que permitía al vegetal coordinar su crecimiento, floración y germinación. Aparte está la clásica clorofila que también es sensible a todo el espectro de luz visible por los humanos (por eso los viveros caseros tienen que tener lámparas “de espectro completo” para permitir la correcta fotosíntesis) y los criptocromos, que detectan frecuencias en el ultravioleta.

Podemos decir que la planta es capaz de percibir cambios luminosos en su ambiente, y mucho más sutiles que los que nosotros percibimos. Carecen de un sistema de enfoque que forme una imagen, pero muchos animales invertebrados andan por ahí con poco más que eso.

Iluminación radical

cry2-en-arabidopsisAhora bien, hay fitocromos en las raíces. ¿Para qué? Se suponía que básicamente para desencadenar un fototropismo negativo: si la raíz detecta luz (es decir, que no hay tierra) tira hacia el otro lado. Pero también activan una proteína, el factor de transcripción HY5, que promueve un crecimiento sano de las raíces.

Un estudio de la Universidad nacional de Seúl (Corea del Sur) dirigido por Hyo-Jun Lee, analizando plantas de Arabidopsis (una planta muy usada en los laboratorios) descubrieron que los tallos efectivamente canalizan la luz como si de una fibra óptica se tratara; no es que transmitan una señal química desde la superficie sino que realmente llega luz roja, aunque de muy poca intensidad, a las raíces.

¿Qué pasa cuando un sistema de raíces se comunica con otros? ¿Puede ser que bajo la tierra haya una red de información mucho más elaborada de lo que jamás hemos imaginado, coordinando el crecimiento conjunto de un prado o un conjunto de especies botánicas? Apenas estamos empezando a descubrir que nuestros verdes compañeros pueden ser mucho más complejos de lo que creíamos.

Stem-piped light activates phytochrome B to trigger light responses in Arabidopsis thaliana roots

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