Víctimas de la pesteLa Peste Negra fue una de las epidemias históricas registradas más devastadoras que tuvo que soportar la humanidad (seguro que en tiempos prehistóricos las hubo peores). Hacia la mitad del siglo XIV esta plaga exterminó entre el 35% y el 60% de la población europea, que sumaba unos ochenta millones de personas. Esta enfermedad aparentemente provenía de Mongolia o el norte de la India, y se extendió hacia China, Rusia y Europa. Causada probablemente por una cepa muy virulenta del bacilo Yersinia pestis, hasta ahora se daba por hecho que era transmitida por las pulgas (Xenopsylla cheopis) de la rata negra (Rattus rattus). Las ratas venían de polizones en los barcos mercantes de la India y los territorios genoveses de Crimea; colonizaron las ciudades europeas, de arquitectura apretada y nulas medidas sanitarias, y ya tenemos montado el circo. Hay que decir que la peste también mata a las ratas, con lo cual las pulgas buscan otro huésped: pero hace falta una importación continua de roedores para mantener la pandemia.

La Muerte y el CaballeroLa peste dejó una Europa reducida en personal, sin mano de obra barata, con una gente consciente de que la muerte se llevaba a todos (muchos dignatarios y figuras religiosas murieron de peste) y en parte es probable que fuera una de las semillas del Renacimiento. Por las representaciones artísticas se ve el cambio en la mentalidad popular, entre trágica y festiva; casi se diría una analogía con la actual fiebre de ficciones de zombies y apocalipsis varios. Pero ni de lejos hemos vivido en tiempos modernos algo semejante a la gran Plaga: de hecho la Yersinia todavía atacó de vez en cuando hasta el siglo XIX, pero de forma mucho menos virulenta. Es posible que el propio organismo humano se haya adaptado rápidamente, a causa de la presión selectiva provocada en esos años.

Volviendo a las ratas, un estudio reciente sobre el clima de aquellos años malos llegó a una extraña conclusión: los veranos asiáticos de donde venían las poblaciones ratoniles a repartir la peste no cuadraban con los ideales para una población de ratas. Los años en que Europa sufrió los peores brotes fueron de primaveras lluviosas seguidas de veranos cálidos, un tiempo horrible para la rata, pero perfecto para otro roedor asiático: el jerbo. La nueva hipótesis plantea la existencia de varios portadores roedores (jerbos, ardillas, marmotas del Altai) que actúan como “reservas” de Yersinia. Estas poblaciones tienen un boom demográfico en primavera y mueren en verano, con lo cual las pulgas se pasan a las ratas viajeras y van a Europa, no en una importación única, sino en oleadas periódicas dependientes del clima.

Os dejo con un precioso grabado de Hans Holbein El Joven, algo posterior a aquellos años (1526), que supera con mucho a cualquier imagen gore de zombies de hoy en día: Der Ritter, una de las víctimas de su Imageries Mortis.

Climate-driven introduction of the Black Death and successive plague reintroductions into Europe, en PNAS

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