Desde siempre se ha dicho que los gatos tienen una sensibilidad especial con los eventos paranormales. Antiguas leyendas de brujas -en las cuales el gato apoyado sobre el pecho de un durmiente “absorbía” su fuerza vital- volvieron a la antigua idea egipcia de que en realidad estaban protegiendo a sus amos. Y es que el comportamiento de estos animales se presta a semejantes fantasías.

Uno de estos juegos -que comparten con los perros- es el de quedarse mirando fijamente un rincón de la habitación, donde no hay nada, hasta que el humano mira; entonces pierden interés por el rincón. Yo dudo que la explicación sea que miran arañitas o sombras, entre otras cosas porque la nitidez de la vista gatuna tampoco da para mucho, y no ven bien las cosas que se mueven lentamente.

Pero, ¿y si no? ¿eh? ¿Y si nos salvan el pescuezo cada noche, cuando las Cosas de Otros Lados asoman sus asquerosos hocicos? Humm

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