Rhynchophorus ferrugineus
Hoy me he encontrado en la azotea de casa el cuerpo seco de un gorgojo. Concretamente un Picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), que es relativamente grande para ser un gorgojo y además es plaga de las palmeras. Venido de Asia en los troncos de las plantas que se compran para los parques, este animalito ha triunfado en España comiéndose la mayor parte de las palmeras que adornan las calles. Pero por mi casa no hay ninguna.

Es un hermoso animal, de un rojo ladrillo decorado en negro y con la larga trompa que adorna a todos los Rhynchophorini (de ahí su nombre, Portadores de cuerno). Como las polillas, cuando lo ves no merece la pena matarlo: la larva ha desgraciado lo que debía, se ha hecho adulta y se ha reproducido. Los adultos son efímeros y no suelen vivir mucho; por lo tanto aplastarlo es una crueldad gratuita. En cambio, las carnosas larvas son consideradas una exquisitez en Ecuador.