Un reciente análisis parece probar que el Arqueoptérix (Archaeopteryx litographica, A. bavarica) el terópodo-ave y tal vez el fósil de transición más famoso, era negro. ¿O no? Veamos cómo este caso es parecido a la noticia anterior de vida en Venus. Ay, la prensa…

De Archaeopteryx tenemos unos cuantos fósiles, muy bien conservados, todos del lagerstätte de Solnhöfen en Baviera (Alemania). Son calizas finas, y la sorpresa del primer hallazgo fue precisamente que el esqueleto de claras características reptilianas se veía rodeado de impresiones de plumas. Durante un tiempo se pensó que el fósil era falso, pero al final las pruebas fueron aplastantes y jugaron un papel importante en la promoción de cierto libro de un tal Darwin, escrito dos años antes.

Precisamente el primer hallazgo no fue el esqueleto completo, sino una solitaria pluma que dio el nombre a la especie -el holotipo que se dice-: Archaeopteryx litographica, la “Pluma antigua de [las calizas] litográficas” (la piedra de las canteras de Solnhöfen se usaba para planchas de impresión dado su finísimo y homogéneo grano). Esta pluma, no asociada directamente a ninguno de los esqueletos, se vincula a ellos por la estructura que es igual a la de las impresiones de plumas largas que aparecen en alas y cola. No hay restos de ninguna otra ave o dinosaurio aviano en el entorno jurásico de Baviera, y durante mucho tiempo fue el único tipo de pluma primitiva conocida. Hoy se discute si es válida esta asociación inicial (pudo ser de cualquier otro animal que compartiera ecosistema con el arqueoptérix) y ya veremos que puede ser importante destacar esto.

La pluma (a la izquierda) que lleva en el museo desde 1861, fue analizada con microscopio electrónico a la luz de las nuevas técnicas para descubrir los colores de éstas mediante el análisis de los melanosomas o corpúsculos que dan color al plumaje. El color no se mantiene pero sí la forma: comparando con aves actuales (y suponiendo que estas estructuras sean funcionalmente iguales, lo cual es casi seguro) se ha llegado a una certeza del 95% de que esta pluma era negra como ala de cuervo.

Ahora bien, caben algunos peros al planteamiento del “arqueoptérix negro”:

  • No es seguro que esta pluma-holotipo sea realmente del dinosaurio-ave arqueoptérix, por lo que hemos dicho antes.
  • Es una de las plumas alares, pero el bicho podría haber tenido un manto multicolor como la abubilla.

Y por otra parte, los melanosomas juegan un papel estrucutral en la pluma, no sólo cromático. Las plumas oscuras son más resistentes y por lo tanto suele ser el color de elección en las zonas de sustentación al vuelo (alas y cola) pero menos comunes en otros usos (capas de abrigo y ornamentación). Es genial que hayan descubierto que la pluma era negra, pero por otro lado era bastante probable que el arqueoptérix tuviera las alas oscuras.

Noticia en National Geographic.