Paul RivetHace como treinta años leí un libro, Los Orígenes del Hombre Americano de Paul Rivet. Este señor, un etnólogo francés, sostenía -al igual que Thor Heyerdahl pero con más fundamento teórico- que el continente americano había sido poblado por múltiples oleadas desde Asia, Australia y la Polinesia. De alguna manera esto explicaría el hecho de que hubiera culturas asentadas en el sur en fechas en las se supone que las primeras migraciones pasaban por el estrecho de Bering, miles de kilómetros al norte.

Florentino Ameghino rodeado de fósilesEsto me llevó a las curiosas teorías de otro científico, el argentino Florentino Ameghino. En el siglo XIX, Ameghino planteó la posibilidad de que el ser humano evolucionara en Sudamérica y de ahí se expandiera al resto del mundo. La falta de evidencias fósiles o materiales dejó esta teoría en el cajón de lo improbable, aunque de vez en cuando aparecen artefactos cuya datación contradice la teoría de la migración vía Siberia-Norteamérica hace unos 14.000 años. Y ¿por qué no?

Con los análisis del genoma humano y la posibilidad de trazar líneas parentales a través del ADN mitocondrial -que se transmite por vía materna- parecía que todo el misterio se podría resolver. En 1994, James Neel y Douglas Wallace establecieron un método para calcular la velocidad con que cambia el ADN mitocondrial. Ese método permitió fechar el origen del Homo sapiens entre 100.000 y 200.000 años y la salida de África entre 75.000 y 85.000 años. Con este mismo método, el genetista argentino Néstor Bianchi llegó a la conclusión que hasta el 90% de los amerindios actuales derivan de un único linaje paterno fundador que denominó DYS199T y que colonizó América desde Asia a través de Beringia hace unos 22.000 años. Las teorías multirraciales de Heyerdahl y Rivet quedaban descartadas.

Pero, ¿es esto definitivo? Demos un repaso a lo que actualmente damos por cierto…

Los primates aparecieron aproximadamente hacia la época de la extinción de los dinosaurios: eran criaturas ratoniles, y para encontrar algo parecido a un mono tenemos que avanzar hasta el Mioceno, hace unos 20 millones de años. Estos primates hominoideos se distribuyeron con rapidez por Europa y Asia (Proconsul, Dryopithecus, Sivapithecus); estamos hablando de monos parecidos a gibones.

Y ahora viene la parte complicada, porque de esa Europa selvática nos quedan restos muy fragmentarios: Pierolapithecus (Cataluña, 13 millones de años) que parece un antecesor de los grandes simios: gorilas, chimpancés y hombres. Oreopithecus (Italia, 9,5 millones de años) que andaba en dos patas. Australopithecus (Africa, 3.5 m.a.) ya pertenece a una rama que conduce al hombre. Homo habilis y H. ergaster (Kenya, 1,5 m.a.) son humanos y migraron por toda Europa.

Graecopithecus en su ambienteEl último hallazgo de este tipo, el mes pasado, ha sido Graecopithecus freybergi (Grecia-Bulgaria, 7,1 m.A.): un hominino cuyos molares tienen raíces divergentes como los humanos. ¿Significa esto que la separación entre chimpancés y humanos ocurrió en Grecia, o que esta especie tenía esa característica igual a los humanos por convergencia evolutiva* y no tiene relación con nosotros? Difícil deducirlo de unos pocos restos.

Este lío de Homos, repartidos en pequeñas poblaciones dispersas por el Viejo Mundo, dio lugar a variaciones o especies que divergían y se cruzaban: neanderthalensis, denisoviensis, floresiensis, erectus, antecessor… de nuestra especie, Homo sapiens, se dice que el fósil más antiguo procede del río Omo -nombre adecuado- y nos ubica en Etiopía hace 200.000 años. Fijaos que esto coincide con los datos de la “Eva mitocondrial” que hablábamos antes.

Hace unos 70 o 75.000 años la caldera del volcán Toba (Sumatra) explotó con una potencia equivalente a 3.000 veces la catástrofe del Monte Santa Helena, cubriendo la Tierra de cenizas y provocando un invierno volcánico con bajadas de temperatura entre 3 y 15º. Una teoría justifica nuestra escasa diversidad genética con este evento de extinción, que posiblemente redujo la exigua población de sapiens a menos de mil individuos. Los cuales no tardaron mucho en migrar a Europa, siguiendo la costumbre de todos los primates.

Cráneo de Djebel IrhoudSin embargo, a principios de este mes (junio 2017) se publicó un descubrimiento interesante: en Djebel Irhoud (Marruecos) se encontraron fósiles de al menos cinco Homo sapiens datados por termoluminiscencia en 300.000 años. Cien mil años más viejos que los del río Omo y lo que decía el ADN mitocondrial!

El yacimiento y sus fósiles humanos se conoce desde los años ’60, pero siempre se habían fechado con una antigüedad rondando los cuarenta mil años. En el 2004 el Instituto Max Planck permitió al paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin, que había notado diferencias anatómicas interesantes en los fósiles, usar sus recursos para la datación.

En el yacimiento había útiles de piedra, al mismo nivel que los huesos; cuando salieron los resultados de la termoluminiscencia, se aplicaron otras técnicas a un molar que dieron una fecha de 286 ± 32 mil años. Esto cuestiona todos los planteamientos anteriores. ¿Cuántas veces salió H. sapiens fuera de África? ¿Por dónde venía: Anatolia, Gibraltar? (recordemos que todavía no había balsas ni lanchas, y en esas fechas el Mediterráneo ya se había vuelto a llenar) ¿Realmente se cruzaron con todos los primates que encontraron por el camino? Esta es una saga que alguien debería escribir.

Hallan en Marruecos los fósiles más antiguos de ‘Homo sapiens’, en National Geographic

  • Convergencia evolutiva es el fenómeno por el cual dos especies -no relacionadas necesariamente entre sí- producen un órgano similar: por ejemplo, alas membranosas (en murciélagos y pterosaurios).
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