Aceite-pescado

Las pastillas recubiertas eran tragables, pero los comprimidos sabían a pescado podrido. Se supone que eran buenos para los estudios “por el fósforo”.

Un estudio de la Universidad de Iowa publicado en Neurology parece demostrar que los ácidos grasos Omega-3 (tan populares como suplemento alimenticio y que están presentes sobre todo en el pescado, aunque también en algunos frutos secos ) no tienen ninguna relevancia en la prevención del deterioro del cerebro.

Basado en análisis sobre 2157 mujeres de 60 a 80 años, el estudio estuvo haciendo chequeos de las funciones motrices e intelectuales (velocidad de respuesta, memoria verbal, memoria visual, percepción espacial, conocimiento verbal, fluidez en el habla y memoria en el trabajo): el resultado fue que no había diferencia significativa entre aquellas damas con altos y bajos  niveles de ácidos grasos en sangre, ni tampoco índices de una degradación funcional más allá de la media. Este estudio se suma a otros que ya cuestionaban la relevancia del Omega-3.

Eric Amman, que lideraba el equipo, intentó dar una justificación al concepto actual (de que los omega-3 realmente promueven la actividad cerebral de quienes lo toman): tal vez las personas que se molestan en tomar una dieta de pescado y nueces -entre otras cosas- son gente concienciada con su salud, por ende más activa física e intelectualmente, y de ahí el sesgo estadístico. Amman indica que tampoco tiene nada de malo el aporte de Omega-3 partiendo de una dieta sana y equilibrada, o sea que adelante. Pero con pescadito fresco, no pastillas asquerosas.

Visto en New Scientist.

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