Episodio I de Las Aventuras Tontas

(continuará…)

Ah, que es exagerado? Ese maldito aserradero del infierno no tenía nada que envidiar a las extensiones boscosas del Canadá, que aterrorizaban a los colonos e indios por igual. Leed El Wendigo de Algernon Blackwood, o algo de lo que escribió Jack London del Yukón,es lo mismo!

Este es uno de los últimos baches, justo antes de la curva y de que Adèle indicara un cambio en los parámetros de la carretera:

Comparte!