Ha habido una pausa en la continuidad de este blog, provocada por una espantosa racha de mala suerte que aún continúa. Parece que afecta principalmente a los elementos tecnológicos y económicos: sin entrar en detalles, diré que ahora mismo 14 sistemas electromecánicos o informáticos no relacionados entre sí se han roto simultáneamente (sin contar con la caída del blog que acabo de descubrir hace un rato) y que tengo pendientes tres reclamaciones a consumo por productos y gestiones fraudulentas. Y que calculo que las pérdidas provocadas pueden rondar los 3.000 euros. Si creyera en un ser superior, me haría satanista inmediatamente; lamentablemente, tampoco creo en un universo ciego y aleatorio porque estas cosas no podrían pasar. Algo maligno está rondando y todavía no ha acabado conmigo; cuando capee el temporal volveremos a vernos.

¡Ah, y también tuve mi primer accidente de coche! ¡Pero no fue culpa mía!

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