Una epidemia misteriosa se está extendiendo por las granjas de cerdos norteamericanas, convirtiendo los depósitos de desechos en peligrosas masas de espuma explosiva.

Purines es el nombre bonito para los vertidos de la actividad biológica de los cerdos (orina y excrementos) que suele almacenarse en grandes piscinas para que no contaminen los acuíferos. Aquí en Andalucía tanto las balsas de purines como las de alpechín (pulpa resultante del procesado de la aceituna) están controladas y suelen ser la causa del hedor perpetuo de muchas zonas rurales. Por lo visto en USA cada granja -que puede albergar varios miles de cabezas- deriva los desperdicios a un depósito situado a un lado. Estos depósitos se van llenando y se vacían una vez al año, y suelen incorporar extractores de aire para echar fuera el gas metano, resultado de la actividad bacteriana en los residuos.

Pero en muchas granjas se ha comprobado la aparición en los depósitos de una espuma espesa y grisácea, que se acumula en depósitos de hasta metro veinte de profundidad. El problema de la espuma es que retiene dentro el gas impidiendo su dispersión, hasta que se alcanzan volúmenes peligrosos como el que el año pasado hizo explotar una granja matando a 1500 cerdos.

No está claro de dónde sale la espuma. Aparece en una granja pero no en la del vecino, y ya no se va por mucha limpieza y descontaminación que se aplique. Es casi seguro que es resultado de actividad bacteriana, pero ¿corresponde a una nueva cepa, o a un cambio en la alimentación de los cerdos? O tal vez algún aditivo químico nuevo utilizado en la limpieza, o algo en el agua… hay infinidad de posibilidades. Lo seguro es que se está expandiendo, y hasta que no se encuentre una solución, los criadores de cerdos tendrán que andarse con cuidado.

Visto en Ars technica.