Acabo de terminar un curso online de egiptología (vía Coursera, una de las plataformas de formación gratuita en internet. Recomendable) que resultó ser bastante interesante; sinceramente, me esperaba el típico documental plano de NG con poca información y mucho relleno espectacular, pero no. Aunque hay tramos pesaditos -las intrigas dinásticas de los ptolemaicos son un rollazo- se plantean muchas preguntas sobre temas variados. El tema mitológico en Egipto parece muy trillado, y sin embargo hay una cantidad de relatos y tradiciones que no salen publicados; su literatura está poco explotada, comparada con el panteón de dioses griegos y romanos que tienen hasta películas de acción.

Por ejemplo, el mito osiríaco es conocido: Osiris, rey de dioses, es asesinado por su hermano Set, cortado en cachitos y desperdigado por todo Egipto. Isis -su señora, que resulta ser maga- lo busca y reconstruye el cuerpo, reemplazando la pieza que aún hoy sigue perdida por una réplica de madera*. De la unión del Franken-Osiris e Isis nace Horus, que cuando se hace adulto combate con su tío Set y le vence. De esto hay varias versiones, básicamente Horus pierde un ojo y Set los genitales; de algún modo, se reconcilian todos quedando Horus como rey.

Pero la mitología egipcia tiene tantas versiones como documentos hay escritos; parece que cada escriba, además de copiar, hacía su fan-fiction del tema, y nunca tuvieron un concilio en el que se dijera qué era canónico y qué no, como han hecho Marvel, DC Comics, Lucasfilm y la Iglesia cristiana.

Los papiros de Lahun, descubierto por Flinders Petrie en 1889 y que se remontan al imperio Medio, describen otro panorama. Set viola a Horus, y luego va a humillarlo ventilando el tema ante los Jueces divinos. Horus -adiestrado por su madre que aparte de magia tenía que saber de todo- recoge el semen y lo echa en unas lechugas, el plato favorito de Set; luego se las arregla para que este se coma la ensalada aliñada. Cuando los Jueces mediante magia invocan al semen (para ver si era verdad que había violado a Horus) resulta que está en la barriga de Set, con lo cual el que queda en ridículo es el tío.

El antiguo Egipto tenía tal vez la civilización más abierta de todas, por mucho que nos cuenten de las caiditas de la decadente Roma. La mujer era mucho más libre que en cualquier otra cultura mediterránea, el sexo no era motivo de vergüenza, los investigadores y los artistas estaban bien vistos y la religión era abierta: cada uno adoraba a quien quería, o a todos, o pasaba del tema. (Por eso cuando el rey hereje Amenofis IV quiso implantar el monoteísmo, la cosa no tuvo éxito). En fin, una civilización que le saca los colores a más de una de la actualidad.

Papiro de TurínClaro que, como muchos de estos testimonios se remontan a transcripciones de los mojigatos griegos y romanos, por no hablar de los tiesos arqueólogos del siglo XVIII y XIX, los documentos han quedado discretamente ocultos a la vista del público. Es el caso del Papiro de Turín, que muestra todo tipo de actividades sexuales y se mantuvo oculto hasta bien entrado el siglo XX (el propio Champollion, descifrador del lenguaje jeroglífico, opinaba que era “una imagen monstruosa, obscena, que me dio una impresión muy extraña acerca de la sabiduría y la compostura egipcia“)

No sabemos cómo llevaban el tema de la homosexualidad. Al parecer no estaba bien vista; de hecho Set, el dios caótico, es un catálogo de desenfreno: se acuesta con varones y con diosas extranjeras, su mujer Neftis tiene marcados tintes lésbicos y el sexo no tiene una finalidad procreativa. Fijaos en el jeroglífico que aparece en la tercera viñeta: es la palabra Jemety, apodo habitual de Set y que se traduce como “cobarde” en el Diccionario de Berlín.

El primer signo es hm, un pozo con agua. Este signo es la raíz de multitud de de términos femeninos, como Jemet, mujer. El búho es una m. Por último, el pene (3y) es un determinativo masculino.  Es decir que el apodo de Set, Jemety, es “El Marica”. lo siento por aquello de Set “El Oscuro”, “Señor de las Tormentas” pero es así.

La clave moral de todo esto parece ser el tema -con tintes místicos, como todo lo egipcio- de la procreación. Los actos sexuales que no conducían a ello (sexo anal, homosexualidad) estaban mal vistos. Sin embargo, la masturbación no**. Tal vez, como mencionan ciertos autores, toda esta segmentación no sea más que un reflejo de nuestra forma de pensar, y a ellos les importara un pepino mientras se lo pasaran bien. Politeísmo y polisexualidad.

El caso es que ya no puedo ver al dúo Set-Horus como la confrontación definitiva de la Luz y la Oscuridad…

* Idea para una película: En Busca del Falo Perdido, el pene mágico del dios Osiris que está en algún lugar a lo largo del Nilo.

** El propio Cosmos es creado en el origen de los tiempos por el único dios, Atum (emergido del Caos primordial Nu) mediante una descomunal, eh, actividad manual.