Nave de AlcubierreUno de los mitos favoritos de la ciencia ficción, junto con la antigravedad y la inteligencia artificial, es el dispositivo hiperluz: un motor capaz de desplazar una nave espacial más rápido que la luz, pudiendo alcanzar las estrellas en fracciones de tiempo manejables para una vida humana. Este tipo de dispositivos sería capaz de cambiar la civilización como la conocemos en cuestión de años a partir de su puesta en práctica. Pensemos simplemente en la posibilidad de explotar los recursos ilimitados tan sólo del Sistema Solar: minería en todos los planetas, agua de la nube de Oort, centrales de energía en Mercurio y entorno al Sol, gases e hidrocarburos en los planetas jovianos (por no hablar de ilimitado espacio para vivir e ilimitadas oportunidades de negocio. Oh sí)

El problema es que, según nuestro conocimiento actual, la velocidad de la luz es insuperable en la física de este Universo; no por capricho, sino por las modificaciones que implican las ecuaciones einstenianas en cuanto a la masa del objeto acelerado, el tiempo relativo y la energía requerida para acelerarlo. Se ha especulado con la existencia de partículas carentes de masa capaces de conseguirlo, pero lamentablemente nosotros somos materia bariónica y estamos limitados en ese sentido.

Enterprise y campo de torsiónLa ciencia ficción, por supuesto, ni corta ni perezosa introdujo un concepto que popularizó la serie Star Trek: el motor de campo de torsión, una tecnología capaz de retorcer el propio espacio-tiempo en torno a la nave y de esa forma desplazarla sin moverse. El truco consiste en algo como lo que ocurre cuando cosemos una manga con una aguja: plegamos la tela y atravesamos la aguja de forma que entra en un extremo y sale por el opuesto. Alguien que viviera confinado en la tela vería la aguja desaparecer en el borde derecho y aparecer instantáneamente en el izquierdo, pero realmente la aguja no se mueve: es la tela la que se piega en torno a ella. (Una ventaja adicional de este método es que, al no haber aceleración, no hay inercia: un pasajero dentro de la astronave detectaría el movimiento por el cambio del espacio exterior, no por las típicas sacudidas y frenadas de autobús multiplicadas dieciocho millones de veces)

En 1994 Miguel Alcubierre, un físico mexicano, escribió un ensayo describiendo un mecanismo por el cual este concepto podía ser desarrollado en la vida real: un generador de campo que, plegando el espacio delante y detrás de la nave, la colocaría a distancias remotas sin violar en absoluto las actuales leyes de la Física. Por ejemplo, llegar a Alfa Centauri (4,3 años-luz) llevaría un par de semanas. El texto se convirtió en un clásico, aunque las pegas surgieron con el tiempo: se habla de monstruosas oleadas de energía en forma de radiación gamma en el frente de onda provocado por la burbuja de hiperespacio, mal asunto para los puertos espaciales; o de la cantidad de energía requerida para generar el propio campo de torsión que -actualmente- sería equivalente a la conversión masa-energía del planeta Júpiter para hacer el viajecito citado. Poco práctico, vamos.

Campo recalculadoHace unos meses sin embargo, un equipo de la NASA dirigido por el físico Harold White hicieron pública su intención de desarrollar una variante mejorada del motor de Alcubierre, con unos requisitos energéticos bastante más moderados. Los cálculos indican unos 600 kilos de material en lugar de los 1,9 × 1027 que pesa Júpiter, utilizando la nueva configuración (que altera la forma del anillo utilizado para generar el campo).

Las pruebas de momento son discretas, con interferómetros Michelson-Morley para detectar las sutiles alteraciones en el espacio-tiempo provocadas con láseres. Se planea mejorar la sensibilidad de estos equipos usando dispositivos de generen energía del Punto Cero mediante el efecto Casimir. (Oh rayos, demasiada física para un solo artículo. Es mejor que pare). Pero si estas pruebas dan resultados serios, los próximos años pueden volverse muy interesantes.

Visto en io9 y otros.

The warp drive: hyper-fast travel within general relativity, Miguel Alcubierre, IOP Science
La presentación de Harold “Sonny” White para 100 Years Starship, una iniciativa para sacar a los humanos a las estrellas de una forma práctica antes de cien años.