nefertiti_sketchMe encanta este dibujito del busto de Nefertiti. Lo hizo a lápiz el arqueólogo Ludwig Borchardt en su diario en diciembre de 1912, justo después de descubrirlo su equipo en P47.2, en las excavaciones de Tell-el-Amarna. Lo que hace 3360 años era la capital nueva del imperio egipcio, Akhtatón, fundada por el faraón hereje Amenofis IV “Akhenatón”.

Hay mucha literatura sobre este período, principalmente porque implica a algunos de los hallazgos más interesantes del arte egipcio: el fabuloso busto de Nefertiti (que sale en portada este mes en el National Geographic) es uno de ellos, tan realista y bien trabajado que se llegó a pensar que era una falsificación moderna -y ciertamente parece una cabeza de maniquí de escayola de la primera mitad del s. XX- y otro es la tumba poco violada del rey Tut-Ankh-Amon, que se engloba también en el período Amarna. Época maldita, sin embargo, para los egipcios de aquellos tiempos: un faraón que se carga de un plumazo toda la teología que era parte integral de la vida egipcia; un pacifista, que pone en pausa todos los procesos de conquista del Imperio (ahora lo llamarían un pacifista, pero en esos tiempos el término carecía de sentido); un cachondo, que dejaba que hicieran caricaturas mostrando sus peculiaridades anatómicas y encima en momentos casi íntimos de la vida en la casa real. Una época con una sexualidad indefinida: aún se debate sobre qué figuras de la corte eran hombres y cuáles mujeres. Un tiempo de culebrones: la línea parental faraónica tiene más ramas y nudos que una parra vieja.

Tuvo que llegar al trono el general Horemheb para restaurar la cordura, restaurar el panteón de Amón, atacar Siria y Palestina y dejarse de cosas raras. Lógicamente se intentó borrar todo recuerdo de la época Amarna, pero mira por dónde, ahora es de los períodos más conocidos de Egipto. Aunque hay lagunas y misterios que trascienden al tiempo.

61072En 1898 se encontraron tres momias juntas en la tumba KV35, (formalmente tumba de Amenhotep II, descubierta en 1898 por el francés Victor Loret): dos mujeres y un niño en medio, de identidad desconocida. Hace poco tiempo se especuló con la posibilidad de que la momia de Nefertiti correspondiera a la Anciana (momia 61070). La Anciana murió en torno a los 35-45 años, y un mechón de su cabello fue encontrado en la tumba de Tutankhamón. La Joven (momia 61072) fallecida con no más de 25 años, fue más adelante sometida a un análisis de ADN mitocondrial con resultados inesperados: es la madre de Tutankhamón. Por otra parte, desde 2005 sabemos que Akhenatón (cuya momia estuvo sin identificar mucho tiempo) era el padre de Tutankhamón. Ya hemos comentado que la época Amarna era un gran culebrón.

Un nuevo planteamiento sobre este análisis del ADN ha sido planteado por el egiptólogo francés Marc Gabolde: Tut era hijo de Akhenatón y Nefertiti, sí… pero estos dos eran primos. Esto rebate la hipótesis tradicional de que Nefertiti era una princesa del imperio mitanni, y daría pie a otra teoría que la pintaba como hija de Ay, un alto cargo de la corte faraónica. La verdad es que la noticia no plantea un choque revolucionario, sino que dejaría clara de una vez la línea de sangre de esta familia y la identidad de la momia Joven 61072, porque la Anciana sería la abuela de Tutankhamón, Tiye, hija de Yuye, hermana de Ay. Hay algunos rasgos trágicos en esta historia: por ejemplo, la edad de la muerte, que son diez años menos de lo que se especulaba que tendría Nefertiti al morir. Todo registro posterior al año 16 del reinado de Akhenatón prescinde de nombrarla; se pensaba en alguna enfermedad, o incluso que se hubiese convertido en reina co-regente al morir su marido al año siguiente.

Pero la momia 61072, horriblemente mutilada por los saqueadores de tumbas, tiene una lesión en la mejilla que le destrozó la cara y parte de las mandíbulas; en 2010 un análisis reveló que no era una mutilación post-mortem como las otras, sino que había ocurrido en vida y era la causa de la muerte. Si es efectivamente Nefertiti, probablemente no sobrevivió a la desaparición de su marido mucho tiempo, y ocurrió de la forma más brutal.

Prefiero imaginarla como la jovencita serena de la corona azul que esculpió Tutmosis y esbozó Borchardt; algunos misterios hacen daño al sacarlos de las brumas del pasado.

(Nota: Al Dr. Zahi Hawass, ex-ministro de Antigüedades egipcio, tampoco le gusta la idea. Ha rebatido la teoría de la identidad de 61072 desde el principio, que por cierto no deja de ser eso: una teoría más.)

Noticia en la Harvard Gazette. Visto en io9.