Hace algún tiempo saltaba a las noticias el famoso artefacto de Antikythera, esa especie de mecanismo de relojería de origen y utilidad desconocido hallado en un pecio griego de hace dos mil y pico años.

Nature publica una actualización de esta investigación: la pieza original, un pegote de bronce y óxido apenas reconocible (tal como yo la conocí al principio, un puro enigma de dudosa autenticidad) se ha limpiado, fotografiado, escaneado y finalmente reconstruido por un maestro relojero hasta tener el fabuloso aspecto que debió tener al salir, reluciente, del taller de un discípulo de Arquímedes (de quien se dice que construyó o planeó algo similar).

Parece que el mecanismo era una especie de calendario dual, capaz de mostrar la fecha estándar y los ciclos lunares, estando capacitado para calcular los ciclos de los Juegos Olímpicos (que empezaban la primera luna llena después del solsticio de verano).

Aun así el misterio de este objeto fuera de tiempo permanece: nadie había hecho algo así ni volvería a hacerlo en mil seiscientos años, con una tecnología totalmente fuera de lo que había en esa época. Es como encontrarse un motor de curvatura en una carabela; ¿qué genio pudo fabricar eso y luego desaparecer sin dejar rastro?

Video documental (en inglés)

Artículo en Nature