Otro tipo de OOPs que se pusieron de moda con Von Däniken en los ’70 fueron los artefactos arqueológicos que aparentemente testimoniaban contacto con tecnologías más avanzadas de lo esperado para la época. La mayor parte de estos artefactos caen en el juego chauvinista de pensar que una raza extraterrestre -evolucionada de forma totalmente independiente en biología y tecnología- capaz de atravesar el espacio utiliza baterías de plomo, bombillas de filamento y escafandras articuladas. Lo triste es cuando el autor tiene información capaz de dar una explicación convencional al objeto y sin embargo prefiere ocultarla, para mantener una prueba más en su lista. Un caso clásico es el de la lápida de Palenque, que representa al rey Pakal Escudo en su paso al inframundo y se ha mencionado montones de veces como un extraterrestre montado en una cápsula al estilo de las Mercury de los años ’60. Es verdad que la explicación de la simbología maya es complicada, pero las comparaciones con tecnología desfasada vienen aún más traídas por los pelos.

El Planeador de Saqqarah

Este modelo de “halcón” en madera de sicomoro tiene una configuración aerodinámica propia de un moderno avión, y no se parece a un pájaro (ver la cola vertical). De hecho uma réplica del modelo es capaz de volar si se lanza al aire. Fue hallado en 1898 en la tumba de Padiamón, período Ptolemaico, 200 A.C. y estudiado de nuevo en 1969 por el doctor Khalil Messiha, que quedó asombrado por sus propiedades aerodinámicas.

El planeador sin duda tiene un aspecto singular, aunque lo único que lo diferencia de otras representaciones de pájaros es la cola vertical. No constan datos del hallazgo original ni de ningún Padiamón posterior al Tercer Período Intermedio, pero estos datos pueden haberse traspapelado. El doctor Messiha -profesor de anatomía artística y miembro del Club de Aeromodelismo Egipcio- quien además se supone que descubrió una cámara secreta en la pirámide de Keops mediante radiestesia y proyección psíquica, hizo una copia en madera de balsa añadiéndole algunos detalles del oficio. Esta es la reconstrucción:

Dicen algunos técnicos que esto vuela tan lejos como lo arrojes, como un ladrillo; yo creo que tanto Messiha (que sabía de lo que hablaba en cuanto a construcción de aeromodelos) como los propios egipcios podían haber construido un modelo de planeador. Al fin y al cabo, usaban boomerangs, que tienen una complejidad aerodinámica bastante importante. Pero de ahí a que se basaran en modelos reales de avión hay un trecho… también usaban la rueda en juguetes mucho antes de darle un uso práctico en carros*. Entonces, ¿qué pudo ser el Halcón de Padiamón? Tal vez una veleta o un adorno de proa, como éste que llevaba la nave estatal Meriamon a finales del Imperio Nuevo:

Conclusión: No volaba, pero la idea era buena.

Las bombillas de Denderah

En el Templo de Hathor en Denderah, los egipcios de la época ptolemaica tallaron bajorrelieves que explicaban el secreto de cómo decoraban estos recintos sumidos en la oscuridad eterna: enormes lámparas de filamento, de las cuales podemos ver la bombilla de vidrio, el filamento, la base e incluso el cable de corriente y un elemento de aislamiento similar a los de las actuales torres de alto voltaje.

Este OOP es tan absurdo que da vergüenza ajena. No ya por lo singular del dibujo -que lo es- sino porque todos los componentes son símbolos muy específicos conocidos por los egiptólogos. El “aislante cerámico” (que tampoco haría nada ahí puesto, sobre el vidrio) es una columna Djed. El “cable” es la representación de la Balsa Solar vista de lado, con la proa en forma de loto (la “rosca de la bombilla”). El filamento es una serpiente. Concretamente, la escena representa repetidas veces el nacimiento de Harsamtawy (un aspecto de Horus como unificador de las Dos Tierras, esta vez en forma de serpiente y no de halcón) a partir de una flor de loto.

Conclusión: Hay que conocer la simbología de ciertas culturas antes de hablar.

El Mapa del Creador

En 1995, mientras recopilaba pruebas de una posible migración china hacia los Urales, el profesor Alexandre Chuvyrov de la Universidad Estatal de la República Rusa de Bachkiria o Bashkortostán halló referencias a unas insólitas tablillas con inscripciones indescifrables en el área de Nurimanov.  Algunos años más tarde y por casualidad descubrió una de estas losas en propiedad de un aldeano: un monolito de 148×106 cm. y 16cm. de grosor. La estructura geológica de la losa fue determinada en tres capas bien definidas. La primera de ellas la más firme, de 14 centímetros, estaba compuesta de dolomita. La segunda de ellas y más interesante, formada por cristal de diópsido, un silicato de calcio y magnesio, donde se encontraba encuadrado el mapa propiamente dicho, y por último  una finísima capa de 2 milímetros de porcelana de calcio a modo de protección  de la capa intermedia. Todo indicaba que para su realización se tendría que haber trabajado con maquinaria moderna, descartando completamente un origen natural y ni tan siquiera una manufacturación artesanal.

El mapa representaba una región muy concreta de los Urales. Allí aparecían los ríos Blya, Ufimka y Sutolka, accidentes geográficos como la barranca de Ufa y otra cantidad de detalles orográficos . Pero lo más sorprendente que aparecía a los ojos de los investigadores era un gigantesco sistema de irrigación, con dos sistemas de canales de 500 metros de ancho, 12 presas de entre 300 y 500 metros de ancho por 10 Km. de largo y 3.000 metros de profundidad (calculada gracias a la tridimensionalidad del mapa) cada una de ellas. Todo este conjunto iba acompañado de un sinfín de pequeños canales para repartir el agua por amplias áreas que convertirían a todo este complejo en el más grande del mundo jamás realizado. Sorprendió también la circunstancia de que, a pesar de lo minuciosamente detallado que aparecía el mapa, no se apreciasen carreteras o vías de comunicación terrestres, dando la impresión de que los antiguos pobladores de estas tierras se hubiesen desplazado únicamente por vías fluviales o aéreas.

Durante el estudio geológico de la losa para determinar su antigüedad se encontraron dos pequeñas conchas, una correspondiente a un Munitus navicopsina que rondaba los 500 millones de años, y la otra de un Princeps ecculiomphalus de unos 120 millones de años. Pero estos datos no eran clarificadores, ni tampoco las pruebas de carbono-14 a las que fue sometida. La edad mínima de la que partieron los investigadores se aproximaba a los 3.000 años pero, según avanzaban los estudios, esta fecha iba cada vez ampliándose más. El propio Chuvyrov sospechaba que este increíble mapa prehistórico podría rondar fácilmente los 120 millones de años, cuando el polo magnético de la Tierra era muy distinto al actual.

El último OOP de hoy es muy chulo y relativamente reciente. Un mapa en 3D de hace entre 3.000 y 120.000.000 de años (año más, año menos, la datación es un poco dispersa) y con detalles bastante específicos.

Veamos. Ninguno de los dos fósiles -traza mencionados me constan, aunque el género Ecculiomphalus sí existe. El hecho de que tengan 380 millones de años de diferencia indicaría que el sedimento original fue erosionado y recomprimido. La datación por radiocarbono de un material inorgánico es, como sabemos, inútil; es extraño que se mencione aquí, así como las fechas dispares (a qué vienen esos tres mil años de antigüedad?) Una cosa que he constatado es que toda la información que aparece en Internet tiene la misma redacción textual, lo que indica un copiar/pegar sin mucho análisis. Esto es típico de los hoax.

Vamos a la composición. La dolomita y el diópsido no son las mejores opciones para hacer un bajorrelieve, entre otras cosas porque no se pueden modelar. La primera es una roca ígnea, y el diópsido aparece en rocas metamórficas; el vitrificado superficial indica un estrato sometido a altas temperaturas y presiones, y cualquier cosa menos artificial.

Y ahora, el mapa. Véase la foto en detalle, con el equivalente en el mundo real a la derecha. Hace falta muchísima imaginación para conectar la red de grietas de la plancha rocosa de la izquierda con los ríos que aparecen aquí. Por otra parte las “montañas” son claramente grietas bandeadas en el sedimento, sin ninguna relación con las cadenas montañosas de la foto. No hay ningún tipo de “caracteres indescifrables” escritos. Y por cierto: en el Cretácico, hace 120 millones de años, toda esta zona estaba bajo el mar, no había ríos ni lagos ni montañas. Era el fondo del océano de Tethys hasta que la placa Cimmeria (sí, de verdad se llama así) cerró esa sección continental levantando, entre otras cosas, los Alpes, los montes Zagros, el Cáucaso y el Himalaya. Esto justificaría esta placa de sedimento comprimido y recristalizado, que tiene tanto de mapa como las manchas de humedad del techo.

Conclusión: Hoax ruso.

* En comparación, nosotros también usamos polímeros de alta tecnología como juguetes (blandiblub, mano loca) antes de aplicarlos a funciones más nobles.

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